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Familia formoseña arma el pesebre desde hace 70 años y lo comparte con sus vecinos

18/12/2016 Doña Felipa Villagra transmitió el amor y el respeto por las tradiciones religiosas a sus hijos, nietos y bisnietos.

Aun en estos tiempos, donde la cultura light o la cultura del descarte ganan fuerza y modifican los hábitos y la forma de vida, todavía quedan personas que de manera silenciosa realizan su aporte para mantener vivas las tradiciones en la comunidad formoseña.

Ese aporte que privilegia cuidar y valorar “lo nuestro” resulta fundamental para resistir la tendencia de lo rápido y lo superfluo, que se instalan como una suerte de moda que mira lo nuevo con asombro y desmerece o desconoce los orígenes y las costumbres de los pueblos.

Una de las defensoras de las tradiciones religiosas es Felipa Villagra, que arma el pesebre junto a su familia desde hace 70 años de manera ininterrumpida.

Doña Felipa cumplió 90 años este 23 de agosto pasado, vive en su casa de O’Higgins 775, del barrio San Miguel, y desde el 8 de diciembre hasta el 6 de enero sus pesebres se convierten en toda una atracción entre familiares y amigos.

El armado del pesebre comenzó en 1946, a pedido de su hijo Ramón, ya fallecido, en la casa que alquilaba con su esposo Mario Cardozo, sobre la calle Belgrano y Fotheringham.

El niño llegó admirado de la casa de un amigo e insistió en la idea de construir un pesebre familiar. Para complacerlo, su padre y su madre hicieron un modesto trabajo que generó mucha alegría en aquel pequeño.

De esa forma surgió la idea de construir en familia un pesebre para recordar el nacimiento del “Niñito Jesús”. Lo que en ese momento no pensaron es que la tradición se iba a mantener por tanto tiempo. En los años siguientes y hasta el símbolo de aquel establo de Belén se reproduce en la casa ubicada en O’Higgins 775, donde Felipa congrega a toda la familia.

A partir de allí, esa tarea continuó como un mandato familiar y luego se sumaron sus otros hijos: Hilda, que ahora tiene 68 años y Víctor Hugo, de 65.
Como la práctica hace al maestro, con el paso del tiempo los pesebres fueron cambiando de forma y estilo, al igual que los materiales autóctonos utilizados para su realización.

Ya instalados en el barrio San Miguel, zona conocida en aquella época como Chacra 8, la confección del pesebre era más artesanal que estos tiempos. “Toda esta zona era campo. Mi esposo tenía un carro estirado con burros y del monte traía las ramas para hacer las paredes y el techo del pesebre. Como no había globos de colores como ahora, traía nidos de pájaros con los huevos y en familia nos encargábamos de sacar la clara y la yema para adornar la casita del Niñito Jesús. Después utilizábamos el interior metalizado de las cajitas de leche para diseñar las estrellas”, dijo con una lucidez y una claridad que permitió viajar en el tiempo en la medida que avanzaba su relato. 


Otros tiempos


Entre el 7 y el 8 de diciembre último, nuevamente Felipa reunió a sus hijos, nietos y bisnietos para dirigir los trabajos del pesebre, ya no con ramas de árboles como en otras épocas ni huevos de pájaros, sino con flores de palma, globos de co­lores, guirnaldas y virutas para el piso.

Entre las figuras que forman parte de la representación del establo aparecen San José, la Virgen María, los Reyes Magos, y los animales. La familia conserva la figura del Niñito Jesús que se utilizó por primera vez, hace 70 años.

“Recorrer los pesebres de los vecinos era toda una alegría antes. Ahora se perdió mucho todo eso. Nos di­vertíamos de esa forma. Algunos vecinos fabricaban títeres y representaba toda una novedad que reunía a los niños y los mayores. Había más sentido de comunidad y nos ayudábamos entre todos. Era una época donde lo que no había lo fabricábamos. Se buscaba la manera de compartir buenos mo­mentos entre vecinos. Se charlaba más y uno siempre estaba atento a la hora de ayudar al que necesitaba”, agregó.

Desde hace 30 años también celebran la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María cada 8 de diciembre y colocan la imagen de la Virgen de Caacupé en un altar para rezar y pedir bendiciones para los integrantes de la familia y la comunidad.

► NOTA COMPLETA EN LA VERSION IMPRESA DEL LUNES 19

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