Formosa, Sabado, 25 de febrero de 2017 - 17:Feb:45 -

La ciudad es un tesoro escondido

03/01 La arquitecta María Lucila Hertelendy es ampliamente conocida en la ciudad, el apellido de su familia está ligado a la historia de la ciudad de Clorinda, a su poblamiento y su mensura. Aquí, un análisis de Formosa, de boca de una de las voces más autorizadas de la arquitectura local.

Un sol abrasador recorre la ciudad que comienza a engalanarse tempranamente para los festejos navideños. Los chivatos y lapachos han dejado sus flores en calles y veredas sorprendidas por el clima incierto que ha alterado el ciclo mismo de la floración. Temporales, lluvias, remanentes frescos de otoño, sol abrasador. Todo junto cada tres días, dos, y en un solo día, los cuatro climas juntos. 

La ciudad avanza. Algo está pasando. En todas partes se ven edificios remodelados y construcciones nuevas. ¿Qué misteriosos designios guían las ciudades que tienen como en la Biblia- tiempos de destruir y tiempos de construir? Las calles ya no pueden contener a tantos vehículos como cuando se era sólo un centenar de habitantes. Motos, automóviles, camionetas, bicicletas, patinetas, perros que cruzan cómodamente de vereda a vereda, motocicletas que hacen de taxi Flex con sus lúcidos carritos flameando al viento presurosas por alcanzar la luz verde de los semáforos. ¿Qué ciudad desearíamos tener hoy? 

María Lucila Hertelendy, arquitecta recibida en la UNNE, formoseña de pura cepa, es una entusiasta estudiosa del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Su mirada habla del pasado y del futuro, de lo que fue y lo que –quizás- sea Formosa. Por herencia familiar y por estudios especializados, María Lucila se destacó realizando relevamientos de edificios y áreas de interés histórico-cultural del territorio provincial desde su labor en la Secretaría de Cultura de la Provincia de Formosa-Área de Preservación del Patrimonio Histórico Arquitectónico hasta este año en que pidió su retiro. Pocos conocen la ciudad como ella. 
 
-¿Qué tipo de ciudad es la ideal para vivir? 

No tengo formación específica como urbanista, pero uno tiene en la mente una ciudad ordenada, limpia, cómoda, con circulación organizada a través de redes viales, incorporación de espacios verdes públicos o privados. Nada de esto puede darse si no tenemos una sociedad consciente, educada en el respeto hacia sus semejantes y que cuide lo que es de todos, bajo el lema: “mi derecho termina donde comienza el derecho del otro.

La simbiosis entre “llenos” y vacíos”, definen el modo en que los habitantes viven la ciudad. Una dialéctica de opuestos entrelazándose en uno solo. Lo vacío se asocia casi siempre a silencio, a escasez. Lo “lleno” se identifica con abundancia. Los “vacíos y “los llenos” en una ciudad remiten a” lo construido” y a lo “sin construir”. ¿Es realmente así? Es difícil de definir para el común de los vecinos que transitan la ciudad. Sólo se los “siente”, se los “percibe”. Lo vacío exige ser llenado. También en nuestra propia vida. ¿Quién no ha sentido alguna vez el vacío de la soledad?

Lo cierto es que la ciudad ha ido transformándose, migraciones e inmigraciones continuas, cambios de todo tipo. Algunos lentos otros más rápidos.
-¿Cómo vivimos la ciudad los formoseños?- La respuesta de María Lucila es la de alguien que observa la ciudad con atención-.

El tema de transitar, usar la ciudad, es cuestión de sentido común. Como peatones queremos una ciudad sin barreras arquitectónicas, caminar por las veredas y plazoletas sobre “solados” sin roturas, sin los sobresaltos de que aparezcan bicicletas y/o motocicletas, patinetas o similares que nos provoquen accidentes. En nuestra ciudad hay negocios, talleres, que desarrollan su actividad en el espacio público sobre las veredas; obstruyen el paso del peatón, que se agrava en los casos de discapacitados en sillas de ruedas, de madres que circulan con cochecitos de bebés. Es un claro ejemplo del No respeto por sus semejantes.

Prudente descripción

Otro caso es el de los parterres, que cuentan con especies vegetales colocados muy en las esquinas, que obstaculizan la visual para divisar la cercanía de los vehículos o la falta de iluminación en horas nocturnas. Hay que tener presente que la ciudad donde vivimos o estamos transitoriamente es la casa de todos, de manera que habrá que cuidarla, no ensuciarla, cuidar los árboles, el equipamiento urbano. Y tantas otras cosas…Como conductores de vehículos ser prudentes y cumplir las normas viales.

Por de pronto hay en la ciudad, una “ocupación caótica del “espacio vacío y público” Mercaderes, feriantes, argentinos y paraguayos venidos del otro lado del río, invaden el espacio público; estatuas y monumentos, troncos de los árboles que ornamentan las plazoletas, ofician de estacionamiento de motos en forma desordenada; vendedoras de chipas (“chipas calentitas de Paraguay” dicen las vendedoras) filas de personas en cajeros automáticos, aborígenes y ahora también vendedores de raza negra vendiendo artesanías. Alguna que otra señora que pasea su mascota. Y por las noches, las sillas y las mesas de las confiterías, cafés, pizzerías. En el medio, actividades culturales que se amontonan en el centro de la ciudad en este tiempo de fiestas, de pesebres, y de luces recién inauguradas. De veredas anchas de cuando la ciudad era una aldea y calles angostas, la pequeña Formosa del siglo XIX ha quedado desbordada por la postmodernidad y la globalización. 

- ¿Cómo llenarías los “espacios vacíos”?

En los lugares de clima frío las ciudades destinan grandes espacios vacíos comunes, como “plazas secas”, por la necesidad de contar con la claridad del sol. Para nuestra zona subtropical en cambio, es necesario que los espacios públicos sean generosos y poblados de vegetación, con árboles que den sombra para aplacar las altas temperaturas. Esto también vale para los parterres contiguos a las veredas que proporcionan sombras a los peatones que transitan, o como en nuestra zona para eventuales reuniones con mate o tereré. Es muy importante entonces contar con anchas plazoletas arboladas como las que existen a lo largo de las avenidas 25 de mayo y 9 de julio, trazadas por los primeros agrimensores que respetaron lo establecido por la ley 817 de Colonización para estos territorios.

Preservación

A María Lucila, le ocupó siempre la identidad de la ciudad: una ciudad que no conserva sus edificios históricos, su arquitectura, será una ciudad a la que se le hará difícil construir el futuro. Por eso dice: “Por más antigua que sea una ciudad, por más deterioro que haya sufrido por diferentes circunstancias, debe ser respetada, tratando de salvar la mayor cantidad de edificios, detalles y elementos compositivos. Eso es lo que le da identidad, que es insustituible y está en la memoria colectiva, que es lo más valioso.

Con cierta tristeza y nostalgia María Lucila recuerda algunos edificios que desaparecieron.

-Si la memoria colectiva es lo más valioso. La Ciudad de Formosa, ¿Guarda los testimonios de su pasado histórico en cuanto a lo arquitectónico se refiere? 

En cuanto a los testimonios de su pasado histórico conserva varios exponentes emblemáticos, aunque hay que admitir tristemente que también hemos perdido parte de edificios valiosos. Es importante la preservación de la memoria en conjuntos de edificios que conforman áreas esenciales representativos de nuestro pasado, porque nos permite imaginar e investigar los modos de vida, costumbres, procedencia de los productos y materiales, modos de transporte, influencia de la inmigración, etc.

- ¿Qué edificios emblemáticos guarda?

Existen puntales de interés que testimonian un tiempo pasado. Entre ellos, por ejemplo, el que perteneció a la antigua Farmacia Badía, en la esquina de Rivadavia y España; el antiguo Hotel Palace hoy sede del Poder Judicial en España casi Rivadavia; la estación del Ferrocarril Belgrano que mira hacia el Río Paraguay; la casa de Fotheringhan, primer Gobernador del Territorio de Formosa; la sede central del Banco de la Provincia de Formosa, que fuera construido a mediados del Siglo XX para la Sucursal del Banco de la Nación Argentina ubicado en Belgrano y 25 de Mayo; el Cine-Teatro Italia, sobre Avenida 25 de Mayo; la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Carmen, entre otros.

Agrega que “se cuenta también con edificios de más reciente data representativos del Movimiento Moderno, muy valiosos como diseño, como el Hotel Internacional de Turismo, el del Banco de la Nación Argentina en cuyo interior tiene incorporado un mural del artista plástico Pérez Celis, de reconocida trayectoria internacional”.

-¿Existe un proyecto provincial-municipal para la ciudad? -Aquí María Lucila expone sólo una respuesta objetiva-.

A los efectos de ordenar el crecimiento de la Ciudad, Formosa cuenta con un Código Urbanístico vigente desde el año 1978, que se acaba de actualizar, teniendo en cuenta que una ciudad es de crecimiento permanente. Se trabajó desde el área municipal y con la participación de los matriculados en el Colegio de Arquitectos de Formosa

-¿Qué ciudad imaginas para el futuro?

Me es difícil imaginar la ciudad del futuro por los avances tecnológicos y los elementos que cada vez van cambiando con más celeridad. Tal vez los edificios lleguen a ser descartables, construidos en menor tiempo, con medios de transporte masivos que faciliten los lugares de estacionamiento. No me aventuro a definirla, porque eso depende de lineamientos generales y de la respuesta de la población.

Colaboración Flora Mabel Prieto

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