Formosa, Martes, 25 de julio de 2017 - 09:Jul:52 -

La lente de Ricardo Aguirre captó momentos felices de varias generaciones

12/03/2017 Fue el primero en montar un laboratorio color en la ciudad, y con sus 76 años sigue detrás de la lente de su cámara en numerosos eventos sociales. Ese amor por la profesión lo transmitió a varios de sus hijos, entre ellos Gustavo, reportero gráfico de La Mañana

Mientras para algunos la fotografía es una forma de inmortalizar situaciones y momentos especiales de la vida, para otros es una profesión que demanda pasión, vocación y capacitación permanente.

Para el protagonista de este artículo periodístico la fotografía es su razón de vivir, tanto que lleva 61 años como fotógrafo en Formosa y, lejos de pensar en retirarse, sigue adelante con su actividad como si fuera un adolescente e impulsa varios proyectos. 

Ricardo Aguirre, “Richard”, tiene 76 años y desde niño supo cultivar su apasionamiento por esta noble profesión, que ofrece nuevos desafíos por los avances de la tecnología y la aparición de cámaras digitales cada vez más sofisticadas. 

“Richard” nació el 8 de marzo de 1941 en Villa Angela, Chaco, y a los 15 años se trasladó con sus padres y hermanos a la ciudad de Formosa, donde abrazó la profesión de fotógrafo inspirado en su tío Marciano “Tito” Aguirre, quien fue uno de los fotógrafos que tomó con su cámara el momento histórico en que las mujeres fueron a las urnas por primera vez y marcó el principio del voto femenino. 
 
Desde Villa Angela retrató con la lente de su equipo fotográfico esa jornada especial del 11 de noviembre de 1951, donde unas 3.500.000 mujeres votaron en la elección que reeligió a Juan Domingo Perón en la presidencia.

Su madre, Argentina Lencina, era ama de casa y su padre, Alberto Aguirre, gendarme, a quien trasladaron desde Chaco a Formosa para cumplir funciones en la Agrupación VI “Bajo Paraguay”, en el área de Comunicaciones.

Tiene siete hermanos: Ramón Alberto, Esther Zulema, Elsa Catalina, Roberto, Nélida Ana, Guillermo y Gladys, esta última ya fallecida. 

Al llegar a Formosa, aún siendo un inquieto adolescente, comenzó a poner en práctica las técnicas que había aprendido de su tío en el arte de la fotografía; recorría las calles de Formosa y de esa manera empezó a hacerse conocido. Al poco tiempo ya era requerido para inmortalizar momentos especiales con sus fotos, en eventos sociales importantes de una comunidad con costumbres de pueblo, además de bautismos, cumpleaños y casamientos.

A los 20 años hizo el servicio militar obligatorio en Tartagal, Salta; a los 21 se puso de novio y a los 22 se casó con Elba María Cardozo, la madre de sus cinco hijos: Ricardo Alfredo, Gustavo, Fabián Ariel, Natalia y Analía. La pasión que demostró toda su vida por la cámara fotográfica, llevó a que la mayoría de sus hijos estén vinculados de manera directa con la fotografía, entre ellos Gustavo, que es reportero gráfico del diario La Mañana.

Su primera casa fotográfica estaba ubicada en Deán Funes 226, casi Corrientes, donde montó un estudio fotográfico moderno para la época, con la implementación de la fotografía a color, copiada en su propio laboratorio, el primero en Formosa. 

La segunda en Belgrano, entre Uriburu y Brandsen, y la última en su domicilio de calle Eva Perón 75, casi Junín, donde desarrolla su actividad hasta la actualidad. 

También incursionó junto a sus hijos en las filmaciones de eventos especiales y la experiencia fue muy satisfactoria; la iniciaron en 1984, aunque ahora ya no ofrecen ese servicio. 

“En la edición de las filmaciones participaba toda la familia. Era una forma de compartir la pasión por el trabajo y de paso nos mantenía unidos, unidad que siempre cuidamos y valoramos”, destacó. 

Como era conocido por su actividad de fotógrafo, ingresó a trabajar a la Policía de Formosa en el área de Criminalística, tarea que desempeñó entre los años 1960 y 1964.

“Había que sacar fotos de ahogados, víctimas de homicidios y todo lo relacionado con fatalidades donde tomaba intervención la Policía. Después salí de la institución porque quería dedicarme de tiempo completo a mi propio local de fotografía”, comentó.
Entre sus amigos fotógrafos de toda la vida recordó a otro reconocido exponente del rubro: Miguel Patiño, con quien hasta ahora se reúne, además de otros que dejaron su sello en la profesión como Juan Carlos Bogarín, Francisco Gayoso, Pedro Cardozo, Nunilo Olmedo y Víctor Ayala, entre otros.


La Asociación de Fotógrafos se gestó y
creó bajo la amenaza de la dictadura


La Asociación de Fotógrafos de Formosa se gestó y creó aún bajo la amenaza que representaba vivir en tiempos de la última dictadura militar y Ricardo Aguirre fue uno de los impulsores y hasta llegó a ser presidente de la entidad. 

Esta asociación obtuvo su personería jurídica en 1976. Pero hacer realidad la creación de la organización civil en tiempos del gobierno de facto no fue fácil y hasta tuvieron que mantener reuniones a escondidas.

“Estábamos en la Iglesia Catedral, en el Salón Alegría, en una de nuestras reuniones, cuando de manera repentina ingresaron soldados del Ejército y nos sacaron a los empujones y encañonados con armas largas. Nos asustamos en principio, pero después buscamos tener más cuidado y los encuentros los realizábamos en la casa de fotografía ‘16 de Julio’, de Pedro Cardozo, que funcionaba en Moreno y España. No hacíamos nada malo, ni conspirábamos contra nadie. Sólo queríamos alcanzar derechos y beneficios para los fotógrafos, pero en esa época todo lo teníamos que hacer a escondidas”, recordó.

La Asociación de Fotógrafos de Formosa llegó a tener más de 50 socios y hasta tuvieron obra social mediante un convenio firmado con el IASEP. Incluso, en los años 80, bajo la presidencia de Pedro Cardozo y Ricardo Aguirre se concretó la compra de un terreno en Villa del Carmen para la sede de la entidad, con espacio para sala de reuniones y actividades recreativas, que actualmente está desaprovechado.

“Justamente en este tiempo se acercaron algunos fotógrafos y me consultaron cómo se podía hacer para reflotar la Asociación de Fotógrafos de Formosa, y estamos dando los primeros pasos para recuperar el entusiasmo por organizarnos y dar vida nuevamente a nuestra entidad. El terreno ya lo tenemos, pero hay mucho trabajo por hacer”, señaló con la misma energía y convicción que lo caracterizaron a lo largo de su vida.


“Ser fotógrafo es una forma de vida
que se adopta y no se abandona”


Ricardo “Richard” Aguirre dijo que el “fotógrafo de eventos sociales” acompañó la transformación que experimentó la ciudad de Formosa no sólo desde lo urbanístico, sino también en las costumbres, el ritmo de vida y la forma de festejar los acontecimientos más importantes de los integrantes de la familia y las instituciones. 

“Antes la actividad era diferente porque en los casamientos, bautismos, cumpleaños, festejos de 15 años en las jóvenes, el fotógrafo realizaba una tarea más artesanal. Todo lo hacíamos nosotros. Sacábamos las fotos blanco y negro para el Documento Nacional de Identidad. El fotógrafo tenía que saber qué foto llevaba y la debía elaborar. Ahora se envía al laboratorio, pero antes nos encargábamos del revelado. Después vino el color en 1974 y la gente no quería ni ver el televisor en blanco y negro”, dijo. 
 
Empezó a trabajar con las cámaras “6x6” de marca alemana, que permitían sacar 12 fotos, reemplazada después por la “35 milímetros”, que tenía una capacidad de 36 fotos, y después llegaron las digitales. 

“Ser fotógrafo es una forma de vida que se adopta y no se abandona. El que siente la fotografía no deja esta profesión. Se capacita y se forma para estar actualizado. Me tocó capacitarme cuando llegó el color, con cursos en Buenos Aires. Después adquirimos el equipo de color en Corrientes. Luego las cámaras digitales reemplazaron a todas las demás”, se explayó.

Señaló que ahora hasta los teléfonos celulares traen aplicaciones para sacar fotos y realizar filmaciones, lo que representó también otro desafío para los fotógrafos de sociales, porque muchas personas sacan sus propias fotos y recurren después a las casas de impresión digital.

“Algunos piensan que cualquiera puede sacar una foto y eso es cierto, lo que no puede ser cualquiera es un fotógrafo. Un fotógrafo profesional es garantía de un buen trabajo y por más que ahora todos tengan una cámara en el celular, para los eventos importantes se sigue contratando los servicios de un profesional, porque de lo contrario se corre el riesgo de quedarse sin registro de un momento especial. Cuesta ser un buen fotógrafo porque la actividad demanda una capacitación permanente”, afirmó.

Definió a la fotografía como un estilo de vida que le permitió sacar adelante a su familia y garantizarle el sustento. “La fotografía es mi vida, comencé desde adolescente y sigo hasta ahora. No pienso dejar de sacar fotos. A los más jóvenes, que recién se inician, les digo que no tienen que dejar esta actividad. Tienen que seguir porque el camino es largo y deben capacitarse en forma permanente”, aconsejó.






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