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Van Bredam vuelve a la novela policial con “Nadie detiene las ambulancias”

02/07/2017 En una entrevista exclusiva con Cronopio, el autor se refirió a su nueva obra, a la que calificó como un relato de enigma, atravesado por la realidad de una ciudad del interior provincial, con personajes “reconocidamente formoseños”

El escritor Orlando Van Bredam acaba de publicar el libro “Nadie detiene las ambulancias”, que marca su regreso a la novela policial luego de la exitosa “Teoría del desamparo”, con la cual obtuvo el premio Emecé 2007 y alcanzó su mayor notoriedad como autor. En un diálogo exclusivo con Cronopio, el literato y docente universitario aseguró que su nueva obra será presentada formalmente en setiembre, durante la próxima edición de la Feria del Libro de Formosa, y que se trata de un relato policial de enigma, atravesado por la realidad de una ciudad del interior provincial, con personajes “reconocidamente formoseños”, donde suceden “cosas extrañas, como tres muertes que parecen accidentes, pero que también parecen crímenes”. En este sentido, agregó que es una historia “contada con la mayor agilidad posible, y buscando siempre el humor”.

Van Bredam, nacido en Villa San Marcial (Entre Ríos) y radicado en la localidad formoseña de El Colorado desde hace más de 42 años, desarrolló su actividad literaria en nuestra provincia, mientras construyó al mismo tiempo una amplia trayectoria como docente del Profesorado en Letras de la Universidad Nacional de Formosa. En esta ocasión, lanzó una nueva obra literaria, que ya está disponible en las librerías locales y con la cual vuelve a crear una novela policial, a la cual le dedicó varios años de trabajo. “Nadie detiene las ambulancias” es el 21º libro que publica Van Bredam.

“En realidad, es difícil que el escritor deje de escribir. Lo que sucede es que no todo se publica. Y puedo decir que yo tengo unos 10 libros que he escrito y que no pienso publicar; y no es que escriba todo el tiempo. En realidad, le he dedicado mayor tiempo a la docencia y a la familia. Pero yo no escribo llevado por un trabajo estructurado y obligado. Yo obedezco a una necesidad fisiológica de escribir. Si eso no aparece, no puedo escribir, considero que no vale la pena. Pero esto no es una técnica ni un capricho, ni vale para todos los casos. En mí, la escritura aparece como una necesidad imperiosa, o no aparece”, comentó Van Bredam a este Suplemento.

“A veces no estoy pensando en escribir, pero de pronto, resulta que una frase, un sueño, una reflexión o un libro que acabo de leer me genera el deseo imperioso de escribir, y espero mucho tiempo para concretar eso en una obra literaria, ya sea un poema, un cuento, una novela o una obra de teatro. Espero, porque considero que no siempre las primeras ideas son las mejores”, añadió.

Enigma

El título de su nuevo libro se lo sugirió una anécdota “muy graciosa, muy pintoresca y muy formoseña”, que ocurrió un día en que el autor viajaba en una combi desde Formosa hacia El Colorado. “Cuando el vehículo fue detenido por Gendarmería en un lugar del camino a efectos de revisar quiénes viajaban y que traían, una mujer, que se sentía molesta por este tipo de revisación, dijo: ‘A mí me revisan. ¿Y por qué nadie detiene las ambulancias?’, en alusión a que en una ambulancia, con la sirena puesta, también se puede transportar droga y todo tipo de contrabando. Esa frase me perturbó, y hasta cambió el rumbo de la novela, porque de algún modo, ese título me impuso trabajar más la posibilidad de que las ambulancias de un hospital y de un pueblo cuyo nombre no aparece pero que es típicamente formoseño, puedan jugar dentro de una trama policial, donde también hay mucho misterio”, reveló el escritor.

A su vez, el autor explicó que en “Nadie detiene las ambulancias” se combinan los estilos de dos vertientes literarias: el enigma policial y el género negro, algo que ya había hecho en “Teoría del desamparo”. “En el género negro, surgido en Estados Unidos, la realidad aparece ‘contaminada’ por las prácticas de la política y de la corrupción que tiñen a todos los sectores sociales. Pero los ingleses, con Agatha Christie a la cabeza, profundizaron la ‘novela de enigma’, donde los policías son siempre honestos y los ladrones siempre son culpables. De este modo, esa clase de novela nunca tuvo un ‘anclaje’ en la realidad social, que estuvo teñida siempre por la ética, o la falta de ética. En cambio, los norteamericanos, con Raymond Chandler, dijeron que no siempre la policía es honesta, ni los asesinos lo son en verdad”, especificó Van Bredam.

“La novela negra no siempre tendió a construir misterio: siempre buscó mostrar las dificultades de hacer justicia en un sistema judicial corrupto, atravesado por intereses políticos y económicos que sabemos que existen. Pero también es interesante en un relato policial cuando el crimen se esclarece. Porque un lector quiere saber ‘quién es el asesino’. Sobre el final, yo le digo al lector quién es, pero primero hay que leer la novela”, indicó el profesor de la UNaF.

“En esta nueva novela, experimenté con los dos géneros, porque el protagonista, el ‘gordo’ Estévez, es un típico remisero de pueblo que se ve involucrado en algo que aparentemente le es ajeno. Y aparece un elemento interesante, que es el rumor, algo que es propio de localidades como El Colorado o Pirané, pero también de la ciudad de Formosa, que conserva todavía su ‘alma de aldea’. Ese rumor, muchas veces es dañino, por lo cual trabajé también cómo el rumor destruye, condena, clasifica y destituye; pero a veces, el rumor no está tan equivocado”, afirmó el docente.

Lectores

El creador del particular diseño de la portada de “Nadie detiene las ambulancias” fue Lisandro Estherren, un dibujante entrerriano que trabaja para una importante editorial norteamericana de comics. “Creo que es una novela para divertirse. Por eso, la ilustración de la tapa imita al comic, porque la novela tiene un vértigo muy parecido al de una historieta, donde aparecen también la caricatura y el humor. Para mí, es la mejor portada de un libro mío, es la que más me gusta”, evaluó el escritor.

“A su vez, esta tapa busca lectores, porque creo que un escritor lo es en la medida que tenga lectores. Sería muy ingenuo sostener que uno publica un libro simplemente porque tiene ganas. Un libro se publica, ‘se hace público’, porque busca lectores. Y esta novela intenta ser ‘amable’ con el lector, busca que no se aburra. Es una historia que tiene personajes creíbles y reconocibles, porque están inspirados en personas de la vida real. Las fuentes de un escritor suelen ser la literatura misma y la convivencia humana. Siempre digo que los escritores no tenemos que ‘inventar’ nada: simplemente debemos recordar. Además, de ese modo salvamos los gestos cotidianos, que de otro modo están destinados a ser olvidados. Si un amigo dice algo inteligente y no lo grabaste ni lo escribiste, desaparece”, señaló el autor.

En otro orden, Van Bredam anticipó que está trabajando en un libro de cuentos que incluirá una nueva versión del relato “Cómo decírselo”, que permanece inédito en formato de libro, fue publicado por única vez en la década del 80 por el Suplemento Cultura de La Mañana y años después fue adaptado al formato de unitario televisivo por el realizador Aldo Cristanchi.

“Formosa cuenta con muy pocas publicaciones de libros por año, y no tienen repercusión en los lectores, ni existe mucho diálogo fluido entre la gente que escribe. Incluso, presentar un libro ya casi no se estila; a veces, a las presentaciones van los familiares y los amigos, y no el público que uno busca. Creo que hoy en día, lo mejor es recurrir a los medios de comunicación. La Mañana tiene sus lectores de siempre, que prefieren el formato impreso; y por otro lado, están los sitios de Internet, las redes sociales y el WhatsApp, que permiten comentar un nuevo libro que se publica. No es que se no se vendan libros: han cambiado los modos de promoverlos y de comercializarlos; y también se modificaron los modos de leer. La literatura está más allá de cualquier soporte. El libro es el objeto más hermoso que existe, el mejor invento de la humanidad, pero no es el único modo de acceder a la lectura”, manifestó Orlando Van Bredam.


Dentro de algunos meses, se cumplirán diez años del momento en que Orlando Van Bredam fue reconocido a nivel nacional por su novela “Teoría del desamparo”, que recibió numerosos elogios por parte de la crítica especializada y se convirtió en un éxito de ventas.

A partir de la década del 80, Van Bredam obtuvo numerosos galardones. Sin embargo, su labor comenzó a ser conocida por la mayor parte de los argentinos cuando en 2007 se adjudicó el prestigioso Premio Emecé Editores por su famosa obra policial.

Ese libro tuvo una gran repercusión en diferentes ámbitos literarios. El escritor mexicano Jaime Muñoz Vargas aseveró: “No existe la perfección en el arte, pero hay obras que se aproximan peligrosamente a ella, como la novela ‘Teoría del desamparo’”. Por otra parte, un crítico literario de Perú, Amaru Diógenes Condorí, aseguró que Van Bredam es “una de las voces sobresalientes de la literatura argentina contemporánea”.


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Matías Andrés Cepeda Monsalvo tiene 22 años y se define a sí mismo como una persona con muchas dificultades que puede hacer “solo” muy pocas cosas, sin “voz propia” y sin poder escribir como todos. A pesar de eso, publicó ya dos libros. A los 12 años encontró un método para exteriorizar su mundo -la Comunicación Facilitada- que le permitió salir de un silencio obligado. La Comunicación Facilitada es un método que siembra esperanza en aquellos padres que buscan el modo de comunicarse y establecer vínculos con sus hijos que padecen algún tipo de discapacidad.