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Cornelio González integró el grupo que caminó 49 días desde Formosa a Buenos Aires para homenajear a Evita

24/08/2017 Ocurrió en 1952. La caminata comenzó el 14 de agosto y culminó el 2 de octubre.

Hay formoseños que se embarcaron en impensadas aventuras e hicieron verdaderas proezas en nombre de sus ideales y convicciones, tanto que dejaron su sello en la rica historia de nuestra provincia, algunas de las cuales poco se conocen.

Una de estas aventuras lo protagonizó don Cornelio González, quien el 16 de setiembre cumplirá 80 años. Este buen hombre nació en Formosa en 1937 y a los 14 años integró un grupo de 15 personas que caminó desde Formosa hasta Buenos Aires como homenaje a Eva Duarte de Perón “Evita”, tras su muerte, hace 65 años.

González comentó a La Mañana que la delegación formoseña salió de la ciudad el 14 de agosto de 1952 desde el barrio Don Bosco y culminó el 2 de octubre en Capital Federal, después de 49 días ininterrumpidos de caminata. 

El grupo tenía entre sus integrantes a un entusiasta Cornelio González, que, en plena adolescencia, no sentía cansancio y vivía esta experiencia desde el asombro y la alegría de cumplir con el cometido. 

“Salimos en agosto de Formosa y recuerdo que cumplí mis 15 años cuando llegamos a Santa Fe. Fue un cumpleaños diferente a todos los otros porque me tocó festejarlo camino al homenaje que queríamos hacer como comunidad formoseña a Evita, a quien recordamos como la eterna defensora de los más humildes y una luchadora por la justicia social”, dijo. 

Con mucho afecto y respeto, González recordó que quien encabezaba la comisión que se embarcó en la travesía fue la señora Paula Ruiz Díaz, además de otros integrantes como “Papi” Sánchez y otros de los que sólo recuerda sus apellidos como Vallejos y Jojot.  

La peregrinación no fue nada fácil y tuvieron que enfrentar todo tipo de desafíos. Muchas veces, dormían en alcantarillas y se refugiaban de las lluvias debajo de los árboles, una medida nada recomendada por los especialistas en meteorología.

Pero más allá de los sinsabores y dificultades propias de una caminata de más de 1.100 kilómetros, aseguró que la experiencia fue gratificante y le permitió ampliar la visión de mundo que tenía hasta ese momento. 

“En Resistencia nos quedamos en un hotel un día y medio para reponer fuerzas. Después juntamos el dinero que teníamos para comprar provisiones para el viaje. Lo que teníamos en contra era la escasez de pueblos durante nuestra recorrida al costado del trazado de la ruta 11. En ocasiones pasábamos las noches bajo los árboles o en las inmediaciones de los puentes”, explicó.

Entre las provisiones no faltaban las latas de picadillo y otros productos enlatados, además del “candial” que doña Paula preparaba de harina y leche, que era como una suerte de crema dulce que se convertía en el deleite de los comensales. 

“Cuando llegaba la hora de comer, parábamos nuestra marcha y hacíamos una fogata y cocinábamos lo que teníamos. El fideo y el arroz no faltaban. Todo el recorrido lo hicimos caminando, de punta a punta. Nunca nos alzó un camión ni ningún otro medio de transporte. En ocasiones, íbamos sobre los rieles del ferrocarril a la altura de Rosario. Nos guiábamos por el trazado de la ruta”, expresó.

Homenaje 

Llegaron a Buenos Aires el 2 de octubre y se dirigieron hasta la sede de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), desde donde se trasladaron luego al Hotel Inmigrante en Retiro.

“Estuvimos 15 días en el hotel. Todo fue muy emocionante. Pudimos rendirle el homenaje post mortem en nombre de la comunidad formoseña a Evita. Pudimos ver el cajón en la sede de la CTG donde reposaba su cuerpo”, contó.

Luego llegó el tiempo de volver y el regreso hacia Formosa se concretó en tren. Lo anecdótico del caso es que la conformación del grupo que viajó al homenaje fue casual y varios de sus integrantes se conocían de las actividades que se realizaban en el complejo deportivo Don Bosco, con doña Paula Ruiz Díaz como principal referente.

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