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La Santiago Renevot y su deseo de democratizar el conocimiento

24/09/2017

Hace 15 años que la biblioteca “Santiago Renevot” viene rodando en el San Juan Bautista y la expresión “rodando” es adrede porque aunque funciona en un espacio muy pequeño que les presta la capilla del barrio, en donde guardan los libros y algunas cosas. El rodar tiene que ver con el perfil de la biblioteca, en general la mayoría de la actividades se hacen o en la vereda o en la calle o en sectores de la ciudad.

Hace casi 1 año, la biblioteca y los vecinos acondicionaron un espacio que ahora es el Parque Popular Soledad Barredo y algunas actividades se llevan a cabo también ahí.

“La biblioandante es básicamente un modo de generar espacios de lectura de libros y lecturas; algo muy sencillo, no es una idea rara ni rebuscada sino que es cargar libros en un carrito en los que uno carga verdura a veces y llevamos unas mantas y nos acomodamos donde nos inviten, bajo alguna sombra”, explica Jorge Aponte, uno de los precursores de la idea.

“Compartimos ese momento que tiene que ver con conocernos, con leer, y con canciones también. La idea de la biblioteca es que el libro sea uno de los objetos como muchos otros del conocimiento. El propósito es democratizar el conocimiento en sus distintos soportes: hay muchas maneras de trabajar con los significados, de crear sentido: la conversación la música, los libros, la escritura, el teatro, por eso también en el camino encontramos muchas maneras de jugar con el conocimiento y de compartirlo”, definió. 

La biblioteca ofrece además talleres de teatro, danza folclórica, guitarra, percusión, lengua y cultura guaraní y diversas otras actividades que van saliendo también sobre la marcha. 

La propuesta de la biblioteca popular Santiago Renevot “era nunca quedarse en un solo lugar y salir, inclusive por eso no se llama bibliomóvil sino biblioandante: la biblioteca va donde tiene que ir o donde se la invita; fuimos a otros espacios en la época en que los vecinos tenían que reubicarse porque les había llegado la inundación, fuimos a los centros evacuados. Ese espacio se va haciendo con lo que cada uno puede aportar, con lo que cada uno se anima y puede”, consideró.

También festejan fechas especiales o a personajes reconocidos de la cultura. Cronopio los encontró celebrando “el cumpleaños de Paulo Freire”: “para nosotros es un personaje central porque entiende la educación y el conocimiento como tratamos de entenderlo: el conocimiento llega y nos hace mejores, nos hace más felices, nos hacemos solidarios en el compartir.

UN CAMINO
HECHO AL ANDAR


Aponte refirió las diferencias con respecto a los inicios de la biblioteca y aseguró que el tipo de participación que tienen hoy los pibes, los adolescentes y los padres, era distinto, por lo que “en los primeros años costaba un poco saber si en realidad la idea que estábamos proponiendo era lo que en ese momento faltaba. Fuimos probando cosas y nos equivocamos muchísimo en muchísimas de las propuestas. Tuvimos que volver atrás y revisarlas”.

“Siempre y en todo este tiempo los que sin ningún tipo de prejuicios estuvieron en todas las movidas sugiriendo de alguna manera haciendo fuerza para torcer el camino o para tomar un camino alternativo fueron los pibes. Los pibes siempre, siempre, siempre (si, como un Cronopio) están desde lo que se les invita poniendo el cuerpo, poniendo el bocho, el corazón y a veces, es un poco desordenado y hay mucho barullo”, describió.

¿DE QUIEN ES LA BIBLIOTECA?
DE TODOS NOSOTROS


Aponte reconoció: “En estos últimos años, los que hace un tiempo eran pibes, están también en el equipo de la biblioteca levantando los trapos y están los padres porque quizás también conocen y sienten a la biblioteca como suya. Queremos alejarnos siempre de la idea de que la biblioteca es un salón donde está una vieja y que no podes ni tocar los libros. Tratamos de que no solamente se diga que es de la gente sino que la gente sienta que es suya”. 

En esta misma línea, continuó: “Durante la semana, si vos realmente querés que el proyecto sea comunitario, tenés que caminar e insistir, tenés que hablar con los padres y te tienen que conocer del barrio”.

“Es un espacio legítimo y que se va reconociéndose gracias a las personas que tienen buena disposición, que comparten la información, que socializan que un trabajo así es posible y es sano para la sociedad. No tenemos la posta y las cosas que se fueron dando fueron de acuerdo a los errores que cometimos”, concluyó.

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