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Se casó con un senegalés, se convirtió al islam y descubrió una forma diferente de entender la vida

20/11/2017 La formoseña Claudia Gómez se convirtió en 2010 en la segunda esposa del senegalés Mohamed Cissé. Lo conoció en una etapa dura de su vida y resultó salvador. ¿Cómo logró aceptar la poligamia y las nuevas costumbres? Te contamos su historia

En la actualidad, el islamismo es, sin duda, la segunda religión monoteísta, después del cristianismo, que cuenta con mayor número de fieles. La protagonista de Historias de Vida de hoy afirma que Dios es uno solo y que no hay religión buena o mala, sino que lo importante es encontrar una “que nos haga sentir más cerca de El”. 

Para llegar a esta conclusión pasó por momentos muy difíciles, llenos de tristeza. Sin embargo, este cambio de paradigma la rescató “de la oscuridad hacia la luz”.

Se llama Claudia Inés Gómez y su nombre musulmano es Alimatu Fadel. Nació el 1 de agosto de 1979, en Formosa, y tiene 38 años.

Su mamá es Margarita García, y su papá, Julio Alberto Gómez. Tiene un hermano, Sergio Daniel, de 43 años.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 2 “Domingo Faustino Sarmiento” y los secundarios en el Instituto de Formación Docente.

Está casada con Mohamed Cissé, un sengalés de 44 años que vino a Formosa a trabajar hace más de 15 años; fue el primero que arribó a esta ciudad.
Tiene dos hijas: Malena, de 19 años, y MameDiarra Maryama Cissé, de 4 años.

Claudia es comerciante desde hace casi 20 años y profesa la religión musulmana, por una elección que realizó durante una etapa de su vida donde la tristeza era una constante.

“Mohamed me sacó de la oscuridad hacia la luz”, relató la mujer, al recordar los inicios de una amistad con quien hoy es su esposo. 

“El tenía un puesto por la calle Belgrano, yo era mamá soltera y mi hija Malena, que en ese entonces tenía 4 años, se hizo amiga de él”, inició Claudia.
Eso originó el inicio de una amistad entre Claudia y Mohamed. Los valores firmes y la profunda fe religiosa de él la ayudaron y resultaron un salvavidas que la sacó de la depresión.

Como ocurre muchas veces en todas las culturas, esa amistad con el tiempo se transformó en amor. Sin embargo, el camino no fue fácil.

El tenía una madre, hermanos, una esposa y varios hijos esperándolo en otro continente. La promesa estaba hecha, su amado un día debería volver a esa familia y Claudia lo sabía. También conocía de la posibilidad de la poligamia: en Senegal los hombres pueden tener hasta cuatro esposas. No obstante, ¿ella sería capaz de aceptar esta forma de vida?

Lo hizo. Luego de varios años de noviazgo, Claudia y Mohamed se casaron en una mezquita en Buenos Aires, hace 7 años, en 2010, en el día de Laylat al-Qadr, que en árabe significa "La noche del poder" o "Noche de la autoridad", y cae en uno de los últimos diez días del Ramadan (de número impar). Los musulmanes tienen la creencia de que la noche de este día fue que Dios envió los primeros capítulos del Corán por medio del arcángel Gabriel al profeta Mahoma, cuando él tenía cuarenta años de edad. Es también el aniversario de la noche en que el Corán fue divulgado por primera vez en su integridad por Mahoma. Ese día es muy importante porque todo lo que pidan los musulmanes se les cumplirá.

En Formosa, se casaron hace dos años, por civil.

Tienen una hija, MameDiarra, de 4 años, que desde pequeña es formada en la religión islámica y para que aprenda idiomas francés e inglés y el dialecto wolof.

Poligamia

A fines de octubre de este año, Claudia y su hija menor viajaron a Senegal para conocer a la familia de su esposo, quien viajó dos meses antes.
El trayecto fue largo, duró casi 20 horas. El esperado encuentro se dio el 28 de octubre. Conoció a la madre, hermanos y a la primera esposa de su esposo: Soda Diop, también a sus hijos, que son 4 varones: uno de 10 años, unos mellizos de 8 años y un bebé de 1 año y medio.

“Es una mujer encantadora, nos llevamos muy bien y es muy amable, todas las mañanas ella me preparaba el mate. Allí, junto a esa numerosa familia, descubrí lo que realmente significa el amor, el respeto y la unión fraterna”, contó.

Con respecto a las dificultades que entraña para alguien formada en la cultura occidental aceptar la poligamia, Claudia explicó que una cosa es ser consciente de que al otro lado del mundo había otra esposa y otra muy diferente es tenerla cara a cara. Sin embargo, todos los nervios del principio se esfumaron cuando la conoció. 
 
“Lo de la poligamia como tal me importó al principio. Pero tras pensarlo y asumirlo, quedó superado. Luego ya ni lo ves raro. Es difícil, pero uno tiene que dominar la mente y mirar las dos partes; para él también es complicado, se tiene que dividir y velar por sus dos esposas, lo toma con mucha responsabilidad”, dijo.

"Al momento de saludar a su nueva familia, fue extraño, diferente", confesó. La expresión pública de afecto no está bien vista en el continente africano. Agarrarse de manos o pasar el brazo sobre los hombros puede darse. Pero si hablamos de los besos, sólo está reservado para la intimidad de una pareja. 

En Senegal, la religión mayoritaria es la musulmana. Al llegar, Claudia se encontró con una sociedad abierta y respetuosa. 

Desde su conversión religiosa, adquirió el hábito de utilizar las prendas características, como las túnicas y los pañuelos en la cabeza. Pese a todo, quedó asombrada por el contraste a la hora de vestir de las mujeres de Touba. Pasan de elaborados vestidos de fiesta, con hermosas telas, bordados y con brillos, a otras mujeres que transitan simplemente cubriendo su parte inferior, porque allí mostrar los pechos no está mal visto. 

Con respecto a la cultura, dijo que es muy diferente de la nuestra y en algunos casos la considera un ejemplo para recuperar muchos valores que en Argentina se perdieron con los años.

Aprendizaje

Aceptar una forma de vida distinta de la que adquirimos desde niños no es tarea sencilla. Pese a todo, ese cambió le sirvió para recuperar la felicidad, formar una familia y progresar. En un futuro tendrá que afrontar la elección de volver con su esposo y su otra esposa a Senegal o continuar en Formosa. 

Claudia contó que muchas veces relacionan la religión musulmana con el terrorismo. “No es así, el terrorismo es una cuestión política, de dinero, de personas que les lavan la cabeza a otros que se guían por intereses, no tiene nada que ver con Dios, el Corán no te enseña eso. Sólo Dios te saca la vida cuando El quiere, uno no puede decidir sobre eso. En ningún lugar del Corán dice que hay que inmolarse para ir al paraíso, una persona que se mata y mata a otros va al infierno”, dijo. También criticó con dureza los crímenes de lesa humanidad que se cometen contra los musulmanes en Birmania. Añadió que de eso poco se habla en las noticias.

Por último, envió un mensaje para desterrar las rivalidades por religión y el racismo. “Nosotros creemos en amar a Dios sobre todas las cosas, en que el bien es para vos y el mal es para vos según como actúes. ¿Es muy diferente de lo que enseñan otras creencias? Oramos en árabe para que no se pierda el arameo cerrado, yo tengo el Corán traducido pero nunca va a ser el verdadero porque en las traducciones de lengua se cambian los sentidos. Con respecto al racismo, éste no debería existir, un color de piel no dice qué tipo de persona seas; es más, ellos aún conservan los valores mientras que acá se han perdido, en Formosa todos decimos que somos católicos pero muy pocos son practicantes. Hay que aprender a mirar con el corazón. Yo tengo fe, a mí me cambió 180º en mi vida. Si conocieran lo que era mi vida antes, se darían cuenta, ahora soy una mujer feliz”, concluyó. 

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