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Lote Rural 111, una oportunidad de progreso para miles de familias que vivían en zonas inundables

14/02/2018 La Mañana recorrió las diferentes manzanas, donde vecinos agradecieron la posibilidad de tener la casa propia y el terreno. Piden una escuela y un centro de salud

SOLUCIONES HABITACIONALES

El plan de reordenamiento urbano impulsado por el Gobierno provincial permitió reubicar a miles de familias de zonas inundables a sectores de la ciudad donde la crecida del río Paraguay, de los riachos y lagunas ya no representa un problema.

La Mañana recorrió las diferentes manzanas que componen el Lote Rural 111 y entrevistó a numerosos vecinos que agradecieron la posibilidad de tener la casa propia y el terreno, lejos del fantasma de las inundaciones.

El barrio tiene sus calles principales completamente enripiadas, los vecinos cuentan con los servicios de agua potable, cloacas, desagües pluviales, energía eléctrica, alumbrado público, veredas comunitarias y garitas techadas en algunas paradas de colectivo, como la ubicada en una de las cabeceras de la plaza.

Mientras algunos pobladores aún mantienen los módulos tal cual los recibieron, otros lograron ampliar sus casas o están en etapa de construcción de sus viviendas y son conscientes de que en pocos años pudieron mejorar su calidad de vida.

Las historias de muchos de estos vecinos se asemejan a quienes fueron trasladados a los módulos habitacionales en distintos sectores del barrio El Porvenir y que provenían de lugares alcanzados por las reiteradas inundaciones que castigaron a la ciudad desde el 2012 en adelante.

Los vecinos consultados se mostraron contentos con el avance alcanzado en pocos años en términos de desarrollo urbanístico y de infraestructura en el barrio, pero coincidieron en que dos de las cuentas pendientes son: un complejo educativo que garantice el cursado de los niveles Inicial, Primario y Secundario y un centro de salud.


“Ahora sabemos que
este lugar es nuestro”



Los testimonios de Humberto Domínguez y Eva Decoud marcan en forma clara lo que representó para esta familia acceder al módulo y el terreno después de vivir junto a sus cinco hijos en la zona baja del barrio Santa Rosa.

“Estamos muy contentos porque ahora pudimos ampliar nuestra casa en el Lote 111. Tenemos una muy buena ubicación en la manzana 7 y con mucho esfuerzo pudimos poner un pequeño negocio. Antes vivíamos muy incómodos y bastaba con una lluvia grande o con la crecida de la laguna Siam para que nos inundemos”, comentaron.

Ampliaron diciendo que estaban en una precaria casilla “sin esperanza” de progreso. “Ahora sabemos que este lugar es nuestro y agradecemos al Gobierno provincial por cumplirnos el sueño de la casa propia”, comentó Domínguez.

Su esposa Eva recordó que después de abandonar el barrio Santa Rosa, estuvieron nueve meses en una casilla de chapas de cartón hasta que fueron beneficiados con el módulo habitacional. Desde entonces, sus hijos, que ahora tienen 16, 13, 12, 11 y 6 años, pueden disfrutar de un lugar más cómodo. 

“Los chicos tienen una hermosa plaza donde pueden jugar y recrearse. Estamos ubicados sobre el acceso principal y contamos con la mayoría de los servicios. Lo que haría falta es la construcción de un complejo educativo para que los niños puedan cursar en el barrio el Nivel Inicial, Primario y Secundario. Nuestros hijos asisten a la escuela en el barrio Liborsi. También hace falta un centro de salud”, agregó.

“Mucha gente vendió su módulo
para volver a zonas inundables”


Beatriz Leguizamón es otra vecina que accedió a su módulo habitacional en 2015 y que dejó atrás muchos años de sufrimiento y angustia provocados por la inundaciones que padecía junto a su familia en el barrio San José Obrero, sobre la continuación de la avenida 9 de Julio y Séptima. 
 
Es madre de cinco hijos, de 24, 23, 21, 19 y 6 años, y mediante el esfuerzo familiar, hoy cuenta con una pequeña carnicería y un almacén en la manzana 8. “Después de mucho sufrimiento, nos tocó algo bueno. Estamos mucho mejor en este lugar porque además pudimos ampliar la construcción de la casa. Mucha gente vendió su módulo para volver a zonas inundables. Eso es increíble. Nosotros estamos tan contentos con esta posibilidad de la casa propia, que no entendemos lo que pasa por la cabeza de esas personas”, afirmó. 

Entre las necesidades en la zona, plantearon como prioritarias las construcciones de una escuela y un centro de salud.

“Ante un caso de emergencia de salud, debemos ir directamente al Hospital de la Madre y el Niño o al Hospital Central, porque en el centro de salud del Liborsi a veces no hay doctores y te mandan a esos lugares”, agregó.

El orgullo de construir la casa propia

El equipo periodístico de La Mañana sorprendió en pleno trabajo de ampliación de su vivienda a Elisa Maidana y su esposo, Aníbal Rivero, en la manzana 13. 
 
La pareja tiene dos hijos, de 14 y 5 años, y viven con mucha esperanza el presente que le toca vivir a la familia, después de años de frustraciones y sufrimientos en su residencia anterior, por fuera de la barrera del barrio San Juan Bautista. 

La particularidad de las familias asentadas en esta manzana es que ellas mismas se ofrecieron a edificar sus módulos habitacionales. “Nos trajeron a nuestro terreno bajo la modalidad de la autoconstrucción. Después pudimos ampliar por etapas la casa. Ahora estamos trabajando en el frente. Estamos contentos y agradecidos porque este lugar es nuestro y no vamos a salir más de acá, porque no tenemos peligro de que nos llegue el agua”, destacó Elisa.

►Nota completa en nuestra edición impresa del 15/2/18

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