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Cuando las mujeres eran estrellas

12/03/2018 Para la cosmovisión toba, la mujer vino directamente del cielo, es sagrada, y tiene una esencia divina. Es un ser que ha sido creado en otra dimensión, que bajó del cielo como una compañera que pueda resguardar la vida

“Nuestros abuelos nos trasmitieron que la tierra es la esposa o compañera de Dios, y que de ahí sale el hombre. Por eso el indígena considera que la tierra es la madre” continúa el relato indígena, donde se describe la posición que la mujer ocupaba en el comienzo de los tiempos.


Las mujeres bajaron del cielo, a través de una soga, que cuando los hombres la cortaron, ellas ya no pudieron retornar. Aquí en la tierra las mujeres eran pocos menos que sagradas. Pero con el correr del tiempo, el mito cambió; hoy, la realidad es otra.


“Para nosotros, los pueblos originarios, la mujer es la transmisora de toda la cultura, inclusive de la lengua, que en algunos pueblos originarios tiende a desaparecer. Su función es fortalecer ese aspecto de la lengua materna. Las mujeres somos las que transmitimos toda la cultura”, dijo a Cronopio, la actriz y cantante que pertenece al Pueblo Qom, Ema Cuañeri al hablar sobre el rol de la mujer originaria en la sociedad formoseña.


“En los pueblos originarios existe la dualidad, no existe la mujer sola, trabajamos en conjunto con el hombre. La mujer originaria es considerada en la cultura del pueblo qom, la mujer estrella. El relato dice que las mujeres vienen del cielo. Cuando se forma el mundo qom en la tierra había nada más que animales y esos animales a veces se convertían en hombres pero no tenían pareja, entonces vienen las mujeres del cielo”, contó.

Ema señaló que el rol de la mujer se respetaba, por ser un ser celestial, un ser que viene del cielo. Y que, incluso actualmente, en la vida cotidiana, cuando uno visita las casas se ven ciertas normas o conductas que se mantienen. Ciertos rasgos culturales que nos han transmitido nuestros mayores.
“Quisiera decir a nuestra gente que tratemos de mantener viva nuestra cultura, fortalecerla, para así seguir en armonía en este mundo y en la vida espiritual también; y a la sociedad en general, que nos conozcan un poco más. Siempre estamos dispuestos a mostrar y enseñarles”, indicó Ema quien también forma parte de una asociación de educadores originarios. 

“Conociéndonos vamos a respetarnos y experimentar la solidaridad y el compartir”, agregó.

Finalmente, sobre la realidad de las mujeres en los pueblos originarios se mostró preocupada por el ingreso de las drogas y el alcohol: “Las mujeres debemos fortalecernos y ayudar a nuestros propios hijos, si nosotros no ayudamos será difícil, nadie va a venir a solucionar nuestros propios problemas. Nosotros somos los que tenemos que salir adelante y organizarnos en nuestras propias comunidades”.  

Mito del origen 
de las mujeres


En el principio de los tiempos, según cuenta el pueblo qom, sólo los hombres caminaban en la tierra. Fue en un incidente que las mujeres cayeron del cielo. Así nació la humanidad.


El origen de las mujeres es un relato muy peculiar entre el pueblo de los qom, habitantes del chaco argentino. Se cuenta en los mitos qom que en el principio de los tiempos la mujer no existía. Únicamente hombres y animales habitaban el mundo. De hecho, aquellos pobladores primitivos no eran completamente humanos.

En efecto, se considera que al nacer de una calabaza no podían ser hombres. Según esta creencia, los humanos de aquel tiempo depositaban su esperma en calabazas huecas. Después, un nuevo hombre cobraba vida. Por desgracia, la mayoría moría pronto pues no había un seno para mamar y alimentarse.

Por si fuera poco, la comida era muy escasa en aquella época, así que el robo misterioso del alimento preocupó a los qom. Acostumbrados a comer al regresar a casa, cierta tarde no encontraron los víveres. Como solución, encargaron al loro que vigilara desde lo alto.

Así fue como descubrió que las mujeres bajaban del cielo por una soga, robaban la comida y volvían. Sin embargo, tal noticia no pudo ser comunicada ya que las mujeres le quemaron la lengua. Al regresar, los qom seguían sin conocer al ladrón ni el origen de las mujeres.

Al día siguiente, los hombres encargaron al carancho (ave rapaz) que vigilara los alimentos. Dicho animal se escondió entre las hierbas y presenció a las mujeres bajando del cielo. Tras haber cogido la comida, intentaron trepar por la soga pero el pajarraco la cortó con sus navajas.

Las pobres mujeres ya no podían volver y otras más caían a la tierra. Así que finalmente los qom descubrieron a las ladronas, que luego hicieron sus mujeres. A partir de ese evento, la descendencia humana floreció favorablemente. Tal es el origen de las mujeres entre los qom.

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