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Juan Gadea busca preservar la infancia e inocencia de los niños a través de un particular programa en radio

06/08/2018 Vive en el barrio Itatí I, es vendedor de libros pero eligió aportar a la sociedad a través de la difusión de temas musicales y cuentos con contenido apto para los menores de edad

 “Dímelo, si el cabrón no vale la pena, no vale la pena. Vamo’, ma’, confiésalo (confiésalo), y lo borramo’ de la escena, borramo’ de la escena”. ¿Será que un niño de 5 años está preparado para recibir este tipo de mensajes? ¿Puede entenderlo? Muchos niños cantan sin saber qué están diciendo en este tipo de canciones. Sin embargo, hay padres que no prestan atención en el contenido de los temas que escuchan niños y jóvenes en la actualidad.

Con la convicción de que ciertos mensajes que los menores reciben a través de canciones de moda son perjudiciales y dejan huella en ellos, nuestro protagonista de Historias de Vida de esta semana, pese a contar con pocos recursos económicos, paga un espacio radial para fomentar temas musicales con “contenido adecuado para niños”.

Se trata de Juan Ramón Gadea, un vendedor de libros que siempre tuvo el sueño de tener un programa dedicado a los niños y que encontró un motivador fuerte la necesidad de contrarrestar el avance de estilos musicales que reproducen mensajes con contenido sexual o violento.

Nació en Formosa el 28 de octubre de 1964. Su padre se llamaba Hipólito Gadea y su madre, Petrona Concepción Acosta. Tiene dos hermanos. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 31 y los secundarios en la Escuela de Comercio.

Está casado con María Gómez, tiene cinco hijos, de 20, 24, 26, 28 y 30 años. 

Una vez que se recibió, realizó todo tipo de labores. Vendió de artículos para el hogar, planes de ahorro, hasta que comenzó a comercializar libros de manera independiente desde el año 1986 hasta la actualidad. 

En paralelo, trabajó como sereno, vendedor de quinielas y cuidador domiciliario de adultos mayores. Actualmente, vive en el barrio Itatí I, por la calle 16 de Julio Nº 928.

Cada sábado, de 16 a 18, paga un espacio en una radio para transmitir su programa infantil con el deseo de demostrar la variedad de canciones con contenido apto para niños que existe y reflexionar con los adultos sobre los peligros de que niños de corta edad escuchen temas con alto contenido violento o sexual. “Quiero que los niños escuchen cosas de niños, sin crecer aceleradamente; ese es mi aporte hacia la sociedad”, explicó.

“Que los niños sigan en su burbuja”

En su programa “Radio Burbujita”, que es de producción casi artesanal, también hace un recorrido por músicas retro mientras dialoga y hace comparaciones sobre los juegos de infancia de otras épocas. Cuando puede realiza sorteos y hace móviles en vivo desde eventos especiales. 

Los inicios de su programa datan de los años 1997 y 1998, cuando en conjunto con un señor de apellido Orué, quien era director de una radio en ese momento, gestó la idea de realizar un programa dedicado exclusivamente a los niños. 

Así fue cómo entre charla y charla surgió el nombre “Burbujas infantiles”. Logró emitir varios programas y luego cambió a otra radio, donde contrató un espacio y permaneció más de un año. “El presupuesto muchas veces no ayuda porque hay que cubrir un espacio y el programa infantil generalmente no es rentable”, contó. 

Sin embargo, admitió, su misión va más allá de lo económico. En paralelo a las diversas actividades laborales que realizó para obtener los recursos familiares la idea del programa infantil siempre acechaba sus pensamientos.

Varios años después vio la posibilidad de realizar un curso de locución. Lo hizo y ahí incorporó los conocimientos que necesitaba.

“Recuerdo que mi profesora Soraya Cabañas me incentivó mucho, me impulsó a que realizara el programa que quería. Así fue que busqué los medios para llevar Burbujitas al aire una vez más”, contó.

Retorno

En abril de este año inició “Radio Burbujitas” en una FM, todos los sábados, de 16 a 18 horas. “Busco el dinamismo, hago móviles en exteriores, tengo la facilidad de que quienes me distribuyen los libros que vendo me ofrecen cuentos para leer al aire, así que la voy llevando”, contó.

Sin embargo, Gadea confesó que su anhelo es llevar el programa a las escuelas, transmitir en vivo y enseñarles a los niños la dinámica de la radio, la variedad de música que hay para escuchar.

“Quiero que los chicos canten, reciten y participen. Algunas veces me siento muy solo en esto. Uno hace las cosas por una causa, pero a veces los embates económicos hacen que uno se desanime. Es un vaivén constante”, admitió.

Con el avance de las tecnologías, muchas veces encarar un programa de radio dirigido a los niños es todo un desafío, más aún cuando se trata de lugar con “temas exitosos que se escucha por todas partes”. “Hasta en los cumpleaños infantiles se escuchan músicas que son para grandes, y eso les hace madurar de manera anticipada a las criaturas. Ellos que están en una niñez tan linda y son tan frágiles, muchas veces uno piensa cómo puede influir el mensaje que emite las canciones que escuchan y lo hacen. Somos los adultos que debemos prestar atención a eso y enseñarles música que sea buena en todo sentido. Son esas cosas las que procuro cambiar a través de mi programa”, comentó.

Misión


Don Gadea comentó que más allá del contacto social y de las influencias musicales tiene la satisfacción de ver a sus hijos “encaminados”. “Todos mis hijos son estudiosos, trabajadores y responsables; algunos son profesionales y otros están estudiando para serlo, creo que eso de tener siempre libros en casa ayudó”, consideró.

Como anécdota, poco feliz, recuerda que en una oportunidad presentó un cassette con el proyecto de hacer su programa infantil en una importante radio pero fue rechazado porque no coincidía con el estilo de ese medio. “Lo más gracioso es que después esa radio hizo el mismo programa que yo les presenté como proyecto y eso los llevó a ganar un premio. Hablando claro, sentí que copiaron mi idea”, comentó.

Más allá de ese tipo de situaciones, Gadea está motivado por una nueva inspiración que atiene a los tiempos actuales, donde los niños crecen de manera acelerada. 

“Entre todos, como sociedad, debemos aportar para que la infancia se mantenga sana, lejos de malas influencias, malos mensajes. Ellos están formando su personalidad y somos los adultos quienes debemos cuidar todos los aspectos que puedan perturbar su inocencia. La música y la lectura, aunque muchos no crean, tienen mucho que ver”, concluyó.

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