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Amicone fue médico rural e hizo de la medicina un espacio de encuentro para ayudar y transmitir un mensaje de esperanza

07/12/2018 Es pionero en el uso de apitoxina, cosechó amplia experiencia como médico rural y luego forense, y sus investigaciones son materia de estudio y consulta en todo el mundo. El sábado 1º cumplió 50 años de ejercicio de la medicina en Formosa

*Por Valeria Díaz de Vivar (periodista) 

En coincidencia con el Día del Médico y con el 50 aniversario de ejercicio de la medicina en Formosa, Historias de Vida rinde un merecido homenaje al doctor Julio César Amicone, incansable investigador, pionero en el uso de la apitoxina, abnegado profesional y gran padre de familia que entregó a Formosa los mejores años de su vida. Se admite férreo defensor de la Policía de la provincia, institución que lleva muy hondo en el corazón. Considera que contar con el amor de su esposa, sus hijos, nietos y su profesión es el mayor logro de su existencia.

El doctor Julio César Amicone nació en San Miguel de Tucumán, el 10 de septiembre de 1940. 

Su padre se llamaba Ramón Matías Amicone y su madre, María Milisenda. Tiene un hermano: Ramón Oscar. Está casado con María Elena Barrionuevo. Fruto de esa unión tuvo tres hijos, de los cuales dos de ellos son médicos, generando así la tercera generación de profesionales en esa área. Tiene cinco nietos.

Se graduó como médico cirujano. Fue discípulo del profesor de Patología Quirúrgica Dr. Antonio Abuali, con quien se inició en la investigación experimental en perros, con el objetivo de lograr un medicamento atóxico y natural para enfermedades crónicas y degenerativas.
Durante tres años trabajó con el equipo científico del Dr. Vidal del Rosario con la crotoxina, veneno de cascabel en la prevención y tratamiento del cáncer y enfermedades neoplásticas por estimulación del sistema de inmunidad. 

Durante cinco años formó parte del grupo científico del Instituto de Medicina Legal y Criminalística de la Jefatura de la Policía de Tucumán, bajo la tutela del profesor Isaac Freidemberg.

En el año 1968 fue contratado por la provincia de Formosa como cirujano general y director del Hospital de El Colorado. “Necesitaban un cirujano para resolver los problemas de Villa Dos Trece, Villafañe, una parte de Roca, Chaco, porque todo se concentraba en El Colorado. Fueron los mejores años de mi vida, porque eran Dios, yo y mis libros, era contar exclusivamente con mis conocimientos para resolver cualquier situación, las 24 horas del día, los 365 días del año para resolver todo, ya sean heridas de bala, arma blanca, operaciones de vesícula, apéndice, partos cualquier cantidad, cesáreas, consultas, de todo. Estuve como único médico y gracias a mi labor de 2 años y medio ahí aterrizó en un avión chiquito quien en ese momento era Secretario de Salud Pública de la Argentina, Ezequiel Holmberg, con el ministro de Salud pública de Formosa Dr. Patricio Kelly y me becaron para hacer el curso de director de Hospital en Buenos Aires, que duró 9 meses”, contó.

Amor familiar

Tres meses después de instalarse en El Colorado, el 7 de febrero de 1969, se casó con María Elena, a quien reconoce como su gran compañera y el motor de su vida. “Una de mis máximas ambiciones es servir a mi Dios y vivir para mi señora, darle toda la satisfacción a mi compañera de toda la vida, apoyarla en todos sus gustos, en todas sus necesidades y mantener unida a la familia, eso para mí es el núcleo principal del átomo para que los electrones y protones giren a la vuelta del núcleo en forma positiva”, confesó.

Con respecto a sus años en la provincia, admite: “La paz del universo la encontré en Formosa, me siento identificado, todo lo que entregué de mi vida y mi profesión fue acá”.

En El Colorado se sintió feliz desde un primer momento porque se sentía muy útil. “Me daba mucha satisfacción trabajar resolviendo problemas, yo pienso que la satisfacción que tiene un médico rural no la tiene un médico de ciudad. Porque es él y Dios, nada más. A resolver problemas con sus conocimientos, es poner el hombre y sufrir al lado de esa persona hasta que mejorara”, recordó.

El sábado 1 de diciembre cumplió 50 años de trabajo en medicina en Formosa. “Cuando mis hijos me preguntan ‘papá, si tuvieras la oportunidad de nacer de nuevo, ¿qué estudiarías?’ yo les digo medicina, porque indefectiblemente es una vocación que sentí desde muy chico”.

“Lo que he vivido me hizo muy feliz y pude sacar dos médicos más para el país, pero lo mejor que puedo afirmar es que mi señora y yo criamos tres muy buenas personas, decentes, humanas, cariñosas y trabajadoras que es nuestro mejor legado para la sociedad”, añadió.

Su ciencia y amor van tan lejos, que fue quien le realizó las cesáreas a sus propias hijas, para recibir en este mundo a sus nietos. “Yo pensaba que nadie mejor que yo iba a hacer mejor trabajo, no me iba a apurar en nada, iba a tratar de hacer las cosas con mucha responsabilidad y con mucho amor”, contó.

Historia

En el año 1970 Amicone fue seleccionado por el Jurado de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires para realizar el curso anual de Organización y Administración Hospitalaria.

En el año 1971 ingresó por concurso en primer lugar a la Policía de Formosa, con el grado de oficial principal. “Amo la Policía, de todo corazón, porque el policía da la entrega máxima y nunca conforma a la sociedad, si actúa porque actúa y si no actúa porque no actúa; verdaderamente me siento el abanderado emocionalmente en respaldo de la institución policial. Me retiré como comisario mayor, lo que es único en la historia de la Policía hasta el día de hoy, en que un médico llega a ese cargo”. “Es enorme la cantidad de experiencia que me brindó la medicina legal y forense. Me tocaba ir a terreno, muchas veces a caballo a la zona de María Cristina, Guadalcazar, eso cuando no había el progreso de estos últimos 20 años. Me notificaban y tenía que llegar como sea al lugar, hacer el desentierro y la autopsia”, rememoró.

También recordó que cuando fue el ataque del Regimiento el 5 de octubre trabajó dos días sin descanso: “Arrasaron y balearon a todos los chicos que estaban haciendo el servicio militar estuve dos días haciendo las autopsias y tomando anfetamina para poder estar despierto y poder dar satisfacción al juez federal porque estaba como único médico en la Policía”.

En simultáneo con su trabajo en la Policía, se desempeñó como cirujano de guardia, sala y consulta del Hospital Central de Formosa hasta el año 1988, en que renunció.

El 1 de agosto de 1978 inauguró el Sanatorio Mitre, siendo el fundador y director de esta obra realizada con capital económico personal. Fue un ente de bien público que llenó una necesidad social en la provincia.

En 1981 fue nombrado docente de la Universidad Nacional del Nordeste (Facultad de Medicina) por Resolución Nº 584/81.

En el año 1988 se retiró de la institución policial con el grado de Comisario Mayor, habiendo organizado el Servicio Asistencial. Además, realizó autopsias y pericias legales en el Servicio de Medicina Legal y Criminalística.

En julio de 1988 fundó y dirigió el Centro de Investigaciones Apícolas “El Mojón”, en la obtención del veneno de abejas africanizadas y su investigación fisiológica, en perros (cirugía experimental) hasta llegar a conclusiones clínicas y de laboratorio con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán. A partir de esa oportunidad, se logró el uso de la apitoxina en dosis terapéuticas, sobre lo que explicó: “toda sustancia es al mismo tiempo veneno y medicamento, dependiendo de la dosis que se toma”.

Tarea investigativa

Retornó a partir de ese momento a las tareas de investigaciones iniciadas al principio de su carrera en Cirugía Experimental de Perros.
En 1993 realizó una pasantía científica de dos meses en Cuba, rescatando las experiencias científicas que los rusos dejaron en la isla. En 1995 inauguró el “Centro Médico de Reumatología y Revitalización”, ubicado en Moreno 840, donde aplica un enfoque holístico y psiconeuroinmunoendocrinológico, realizando tratamientos del dolor y energizantes para enfermedades crónicas e autoinmunes.

El 9 de setiembre de 2004, la Universidad Nacional de Tucumán, en los actos conmemorativos de los 90 años de fundación, presentó su libro: “Apitoxina: nuevo enfoque terapéutico holístico”, impreso y avalado por el Consejo Científico de la Universidad, trabajo realizado en la provincia de Formosa.

“Sea burrito, zarzaparrilla o cualquier yuyo, en su dosis un gran remedio, en exceso puede ser veneno. Cuando dejé policía entré en la investigación de todo esto y se va el Dr. Vidal, lo toma Norteamérica, le dan un departamento en la 5ta Avenida de New York y le patentan la crotoxina y yo me quedé huérfano, entonces empecé a investigar en alacranes y otras especies hasta que descubrí que la fosfolipasado, que es una sustancia química que estimula al sistema de inmunidad y mejora la circulación la encontramos acá en la abeja africanizada, que viene desde Brasil. Durante 15 años trabajamos en 8 hectáreas en El Colorado en la obtención del veneno de la abeja y el tratamiento adecuado en su dosis, con la Universidad de Tucumán, tal es así que avalaron mi libro, con un tratamiento que se realiza en este momento en Ucrania, Alemania, en todas partes del mundo. Está patentado este medicamento en Norteamérica, soy pionero en apitoxina.

Reconocimiento

El 28 de noviembre de 2014 el Honorable Concejo Deliberante de El Colorado (Formosa) impone el nombre de Dr. Julio César Amicone a una calle de su ciudad en honor a su trayectoria como director del Hospital y único médico, época en la que realizó 313 cirugías, 179 partos, consultorio y guardias desde el 1 de diciembre de 1968 hasta el 1 de mayo de 1971.

El 8 de septiembre de 2017, la Asociación de Ginecología y Obstetricia de Formosa - AGOF- le otorgó un Diploma de Honor en reconocimiento a su trayectoria por la importante contribución en la atención de la mujer formoseña.

“Tengo más de 50 años de médico, 50 años de ejercicio médico en Formosa, el 7 de febrero de 2019 voy a cumplir 50 años de casado y me siento física y psicológicamente bien, con ganas de seguir apoyando todo proyecto social, no solamente sanitario, que sirva a la Argentina, porque son 70 años que quiero ver a mi país que emerja como el ave fénix en medio de las cenizas y no lo pude ver, es decir, que mi satisfacción máxima será tener la oportunidad de hacer aunque sea un pequeño aporte para mejorar la situación del país y la sociedad”, finalizó.




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