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11/09 - 11:09
River apostó al resurgimiento de su juego
Empezó perdiendo pronto con un gol de Civelli. Con la elaboración desde el mediocampo suplió ausencias y lo dio vuelta para ganar 3-1 con gritos de Pinola, Pity Martínez y Scocco, de penal.
La lluvia empieza a ceder en el Monumental. No obstante, el gol de Banfield parece la continuidad de la tormenta. Recién comienza el partido y Renato Civelli, largo como ninguno entre cada uno de estos jugadores, se eleva en el área y clava la pelota en el arco de Germán Lux. River pierde en su propia casa. Sin embargo, no se deja tapar por el agua. Tiene viento a favor en Javier Pinola, un zaguero central completo, más parecido al que explotó en Alemania y se ganó la convocatoria a la Selección que aquel que había generado tantas dudas en el último tiempo. Y la fresca brisa de Nicolás De la Cruz, morocho y desfachatado, un volante joven que no se resigna a la extinción de los enganches. Pero por encima de todos ellos, está el huracán Pity, impredecible para propios y extraños, aunque hace rato que se corporizó en un futbolista determinante. Gonzalo Martínez tiene la "10" de Alonso, de Ortega, de Aimar y del propio Gallardo, aunque ya no le pesa. Por el contrario, se siente cómodo con esa camiseta. Y fluye el juego de la banda roja.

Entonces, los goles de Sebastián Driussi y Lucas Alario, 46 gritos que se perdieron detrás del poderoso mercado europeo, dejan de ser un problema. Porque a falta de una referencia de área, el Muñeco apuesta a la elaboración en el medio para pisar el área contraria y no morir en el intento. Con un cubo que empieza a ser mágico en Enzo Pérez, esta vez con la contención de Iván Rossi, y termina en De la Cruz y Pity Martínez, pura habilidad. Con laterales que no tienen pruritos en pasar al ataque, Milton Casco por un lado, Marcelo Saracchi por el otro. Jugó mejor el uruguayo que llegó de Danubio, punzante, veloz, un dolor de cabeza para Mauricio Sperduti y Gonzalo Bettini.

Con la buena circulación del balón que gestaron esos volantes de buenos pies y la sorpresa de los laterales, River impuso condiciones. También, por la jerarquía y la convicción de Pinola. Lo mostró en los primeros dos goles. Cuando desplegó sus alas y voló como una palomita para cabecear al empate el centro de De la Cruz a la salida de un córner de Pity. También, en el momento en el que agarró la lanza en el círculo central y armó una pared magnífica con el hermanastro de Carlos Sánchez y asistió a Martínez, que definió de zurda al mejor estilo de Pisculichi. Y anticipó siempre el rapado defensor de la Selección.

La idea parece estar bien definida en River, más allá de los intérpretes. Ya había intentado darle lustre al 4-2-2-2 el año pasado con Ponzio -esta vez, en el banco-, Nacho Fernández -entró muy lúcido en el segundo tiempo-, D'Alessandro -devuelto al Inter de Porto Alegre- y Pity. Se habían conseguido resultados, pero poca brillantez. Y en esta reconstrucción que está llevando a cabo Gallardo, la prueba resultó positiva anta un adversario siempre complicado.

Es que Banfield, aun superado casi permanentemente por River, tuvo sus mayores virtudes en la pelota parada. Por esa vía se produjo el gol de Civelli, el que sorprendió a todo Núñez en el amanecer del partido. Sin embargo, el 4-4-2 de Julio Falcioni perdió los duelos individuales por los costados y Eric Remedi y Nicolás Linares nunca pudieron cortar los circuitos que establecieron Pérez, De la Cruz y Martínez. A excepción de Pablo Mouche, tal vez extra motivado por su pasado en Boca, el ataque lució inofensivo. Ni Sperduti ni Nicolás Bertolo por afuera, ni Darío Cvitanich pudieron volver a castigar el arco de Lux, que muy pocas veces se animó a salir de abajo de los palos.

El penal de Facundo Altamirano sobre Nacho Fernández fue un pecado de juventud. Pity metió una pelota larga fantástica, el mediocampista de 9 de julio penetró en el área y el arquerito debutante lo bajó. Otro Nacho, Scocco, resolvió la historia desde los doce pasos, a pesar de que Martínez quería su gol. Lo pateó el santafesino, como para que no queden dudas quién ocupará el lugar de Alario.

Conservando a Maidana, Ponzio y haciendo jugar un puñado de minutos a Fernández, River volvió a ganar en el torneo y despejó los nubarrones que había dejado la salida de Alario. Para pensar en la Copa, claro. Por este camino, los días serán soleados.
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