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17/01 - 09:01
La “dieta del planeta”: qué hay que comer para estar saludable y salvar el medio ambiente
Un panel de 37 expertos elaboró una dieta para replantear el sistema alimentario y así lograr alimentar en forma saludable a 10.000 millones de personas mediante un sistema de producción sustentable.
La sostenibilidad de una dieta saludable para 10.000 millones de personas en el año 2050 es el desafió de 37 científicos agrupados por la Fundación EAT, plataforma global para la transformación del sistema alimentario, que aconseja doblar el consumo de fruta y vegetales y reducir el de carne roja y azúcar.

El panel de expertos que lo escribió dijo que se necesita urgentemente una "gran transformación alimentaria" para 2050 y que la dieta ideal que esbozaron es lo suficientemente flexible para adaptarse a las culturas alimentarias de todo el mundo. El reporte fue publicado por la revista británica The Lancet.

En general, la dieta se enfoca en granos integrales, frijoles, frutas y la mayoría de las verduras. Señala que se debe limitar el azúcar añadido, los granos refinados como el arroz blanco, y el almidón y fécula como las papas y la yuca. Agrega que el consumo promedio de carne roja debe reducirse a la mitad en todo el mundo, aunque los cambios necesarios varían según la región y las reducciones necesitarían ser más drásticas en los países más ricos, como Estados Unidos.

El profesor de Harvard, Walter Willett, uno de los responsables de este informe señala que "la transformación a dietas saludables para el 2050 requerirá cambios sustanciales en la dieta".

"El consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres deberá duplicarse, y el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50%", explica en el documento.

Apunta también que "una dieta rica en alimentos de origen vegetal y con menos alimentos de origen animal confiere una buena salud y beneficios ambientales", aclara.

La fundación global sin ánimo de lucro establecida por la Fundación Stordalen, Stockholm Resilience Center y Wellcome Trust para catalizar una transformación del sistema alimentario, ha publicado un informe que pretende dar respuesta a los principales objetivos.

Copresidida por Walter Willett y el profesor Johan Rockström, la Comisión EAT-Lancet ha contado con 19 Comisarios y 18 coautores de 16 países en diversos campos como la salud humana, la agricultura, la ciencia política y sostenibilidad ambiental.

Su propuesta aboga por el cambio a dietas saludables, sabrosas y sostenibles, realinear las prioridades del sistema alimentario para las personas y el planeta, producir más de la comida adecuada, de forma más eficiente, salvaguardar los océanos y la tierra y reducir radicalmente las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Willett, de la Escuela de Salud Publica T.H. Chan de la Universidad de Harvard, y su colega Johan Rockström, del Instituto Potsdam para la Investigación del Cambio Climático y Stockholm Resilience Center, han dirigido el trabajo que ha incorporado elementos como el impacto de la dieta en la mortalidad.

Esta comisión analizó los impactos potenciales del cambio en la dieta sobre la mortalidad por enfermedades relacionadas con la dieta con tres enfoques.

Concluyeron que los cambios en la dieta de las dietas actuales hacia otras más saludables probablemente generen importantes beneficios para la salud y permitan prevenir aproximadamente once millones de muertes por año, lo que representa entre el 19% y el 24% de las muertes.

Los comisionados proponen unos límites dentro de los cuales la producción global de alimentos debería permanecer para disminuir el riesgo de cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre.

Los científicos que han participado en este estudio toman el Acuerdo de París para el límite del cambio climático en relación a la producción de alimentos que pretende establecer el calentamiento global por debajo de 2 grado celsius, con el objetivo de 1,5 grados celsius y descarbonizar el sistema energético mundial para 2050.

Asumen también que la agricultura mundial hará la transición hacia la producción sostenible de alimentos, lo que llevará a un cambio del uso de la tierra y en el que esta pasará de ser una fuente neta de carbono a convertirse en un sumidero neto de carbono.

Según el documento, resulta inevitable una combinación de cambios sustanciales hacia patrones dietéticos basados principalmente en plantas con reducciones drásticas en las pérdidas y desperdicios de alimentos y mejoras en las prácticas de producción de alimentos.

Rockström advierte que "la producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resistencia del ecosistema".

A su juicio "constituye el mayor impulsor de degradación ambiental y de transgresión de los límites planetarios y el resultado de la suma de ambas es grave".

Por eso alerta de que "una transformación radical del sistema alimentario mundial es urgentemente necesario" y sostiene que si no se actúa "el mundo corre el riesgo de no cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París".

John Ioannidis, presidente de prevención de enfermedades en la Universidad de Stanford, dijo que celebraba la creciente atención hacia cómo las dietas afectan al medio ambiente, pero que las recomendaciones del reporte no reflejaban el nivel de incertidumbres científicas sobre la nutrición y la salud.

"La evidencia no es tan fuerte como parece", comentó.
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