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13/02 - 17:02
¿Estás soltera? 7 maneras de esperar a San Valentín
La desesperada, la romántica, la desentendida, la buscadora, la (falsa) independiente. La espera del amor que a veces desespera, y con humor, es más llevadera.
“No se puede vivir sin amor” canta Calamaro, y aunque ya en el siglo XXI la pareja, marido o compañero, se aleja de ser una imposición, tampoco vamos a decir que la posibilidad de compartir la vida con otro nos sea indiferente. Nos encanta o nos encantaría, porque el estado de enamoramiento, con la hormona oxitocina con sus niveles a tope, nos da un estado de alegría, euforia, celebración de la vida y bienestar general poco usuales. Eso sí, hay momentos en los que no sucede el encuentro, porque estamos recién separadas, negadas al amor, o incluso, hace mucho que venimos teniendo citas... pero no pasa nada. Hay maneras bien distintas de llevarse con el estado de soltería:


¿Cómo esperás a San Valentín?

* La que espera y desespera.
Casi llegando a los 40… no se sabe bien por qué pero el reloj biológico empieza un conteo y la psiquis de algunas mujeres se ve afectada por ese tic-tac. Se aferran a lo primero que encuentran con la ilusión de creer que será el indicado para la reproducción. ¡Oh! También existen los bancos de donantes, queridas.

• La romántica.
Espera al príncipe azul en un momento en el que muchos de ellos están colgando la capa para volverse más reales: no invitan las cenas, ni traen rosas rojas. Ella, buscando al ideal, se pierde al real, al más cercano: el vecino, el amigo de su hermano. Ya está en pareja, pero con su propia fantasía, y ahí no cabe nadie más.

• La casada novelera. Aunque no duerme sola por las noches, es la clásica No seré feliz pero tengo marido. Esto suena a un plomo, pero, muchas veces, así es. Adicta a las novelas, sigue esperando que alguien le sacuda el pico de oxitocina a puro deseo.

• La amazona.
Es una navegante cibernética que no se pierde un perfil de Tinder, una actualización o el cambio de estado de Facebook de un antiguo compañero de colegio que estaba de novio, ¿se separó? ¡Vamos por él! La cazadora cibernética tiene como arpón un teclado y un mouse. Acumula citas compulsivamente. Mientras llega “the one”, el indicado, se divierte, porque en el fondo es salvaje y no quiere compromisos.

• La desentendida.
Aparenta tener toda la libido en la vida profesional porque el lugar de la desesperada le parece puro patetismo. Apela a la sincronicidad de la vida, a las casualidades que, en una cola de un banco, o en una reunión de amigos, la harán vivir una historia de amor trascendente. Mientras tanto: fluir y leer el horóscopo de compatibilidades.

• La (falsa) independiente (no es lo mismo que “la independiente”). Con un discurso “anti-valentín” violento, lo único que demuestra es que se le caerían las medias si el chico que le gusta a invitara a salir. Tanto enojo contra el amor romántico hace intuir un deseo desmedido... mmm sospechosa.

• La circulante.
Va a cuanta salida, reunión, evento o boliche la inviten. Moverse es la clave y mientras tanto, pasarse de copas y pasarla divino. Seguí leyendo: Ni bares ni boliches: 10 lugares originales para buscar pareja


¿Con cuál te identificas?

Asesoró: Sandra Lustgarten, sicóloga y sexóloga. Twitter: @sandralust.
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