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03/01 - 11:01
Después del cáncer de mama, creó una marca de bikinis y mallas post mastectomía
Hace casi cuatro años, una médica oncóloga alertó a Ana Paula Borbolla sobre la falta de corpiños para mastectomía. Y ella, diseñadora de indumentaria, puso manos a la obra.
Hace casi cuatro años, tras un diagnóstico de cáncer de mama, su oncóloga la alertó sobre la falta de corpiños para mastectomía. "Me dijo que solo había dos o tres marcas de ortopedia y me hizo reflexionar sobre la 'casualidad' de ser diseñadora de indumentaria y pasar por esta enfermedad. Pero en ese momento no podía emprender nada más que mi propia recuperación", dice Ana Paula Borbolla (35) a Entremujeres. Hoy su marca Hijas de María incluye lencería, bikinis y prendas específicamente pensadas para aquellas que pasaron (o están pasando) por una mastectomía.

Estudió diseño de indumentaria en la UADE, mientras trabajaba en una fábrica que producía trajes de baño. Después, estuvo cinco años en la marca de lencería Ragazza. El 8 de enero de 2014 se hizo un autoexamen mamario, le detectaron la enfermedad y el 28 de ese mes se operó. "Y el 28 de julio ya me hacía la reconstrucción definitiva. Todo fue rapidísimo. Pero durante todo ese tiempo tenía una fábrica a disposición, donde me hacía, cortaba y arreglaba los corpiños. Mis jefes -unos genios- me permitían usar el taller; entonces yo llegaba un rato antes y me acomodaba las tasas de los corpiños según el momento del tratamiento en el que estaba", cuenta a Entremujeres. "Pasé por tres operaciones, y todas las instancias de asimetría posibles. Me sacaron la mama, me pusieron un expansor que luego cambiaron por una prótesis definitiva. Pasé de tener 90-90 a 90-0, 90-20, 90-50… Hasta llegar al 90-95 y, luego de la reconstrucción, pasar a la simetría definitiva de 95-95".

Si bien relata que no lo vivió como algo "demasiado traumático", cuando su oncóloga Liliana Zamora, del Hospital Italiano, le contó acerca de la falta de corpiños para mastectomía, pensó en lo que debían pasar otras mujeres, incluso aquellas que por diferentes situaciones no pueden hacerse la reconstrucción por problemas económicos o de salud (o deciden no hacerla) y "están toda la vida así. Ahí empecé a tomar conciencia: si no tenés una fábrica a disposición hay un montón de cosas que no podés resolver, y no está bueno", asegura.

En febrero de 2015 había dejado de trabajar sin aun haber decidido qué hacer, ni siquiera sabía si seguiría en el rubro. Pero después de varias charlas decidió unir lo que le había pasado con toda su experiencia en corsetería. Con esto en mente, en junio de ese año arrancó con Hijas de María, una marca de lencería pensada para mujeres jóvenes, frescas y alegres sin dejar afuera a las que pasaron por el cáncer de mama. "El mundo de la lencería tradicional deja afuera a un montón de gente y, lamentablemente, personas cada vez más jóvenes. Ese fue el puntapié: pensar en quiénes lo necesitan. Como el mercado no es tan grande, tampoco es tan redituable; pero me parece que hay que pensar en esas mujeres y buscarle la vuelta para que funcione", dice Ana Paula.

Tiene lencería standard y también modelos adaptables a procesos oncológicos en sus distintas etapas. Los corpiños pueden adaptarse a las distintas instancias del expansor (prótesis temporaria que se va "inflando" cada mes para estirar la piel y permitir la colocación de la prótesis definitiva en una operación ulterior). Además, todas las prendas tienen tarjeta con recomendaciones de autoexamen mamario.

"Al mes de operarme, yo estaba trabajando y había un montón de personas (clientes o proveedores) que no estaban al tanto de lo que me había pasado, y no tenía por qué contarlo. Lo de la simetría parece algo superficial, pero es mucho más profundo que lo estético: así podés seguir tu vida normal y usar cualquier remera, o lo que sea. Hay gente que me dice 'después de todo lo que pasaste, esto no te tiene que importar'. Y yo digo 'sí, es cierto, pero me sigue importando y está buenísimo que sea así porque, si nos deja de importar eso, nos dejarán de importar un montón de otras cosas que no está bueno que te dejen de importar, ni a los treinta años ni a cualquier edad", opina la diseñadora.

A fines de 2017 fue una de las diez finalistas de los premios que la Asociación Marianne de mujeres franco-argentinas entregó por primera vez. Para el año que comienza espera seguir creciendo: "El año pasado empecé con las bikinis para mujeres con mastectomía. Además, con la mayoría de mis 50 clientas de la 'línea rosa' -que agrupa a estas prendas diseñadas específicamente- construyo un vínculo muy lindo; por lo general, siempre seguimos en contacto, porque todas estamos en tratamiento, entonces tenemos un montón de síntomas u opiniones médicas por las que nos consultamos o nos escribimos".
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