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“ENTRE CRONOPIOS” - SEGUNDA TEMPORADA

Hasta perder su piel

Ciclo de Conversaciones en Vivo con Artistas Formoseños. Primera Invitada: Natalia Elizabeth Carabajal, Coordinadora del Movimiento Federal de Danza Región NEA



Por Héctor Washington

Fotos: Matías Boncosky

Luis Alberto Spinetta decía allá por 1991 en “Pelusón of milk”…

“Ella bailó

hasta perder su piel bailó.

No sé…

Acaso fue una iluminación.

(…)

Han pasado días

y nada cambió.

Hoy su danza

sigue bajo un cielo atroz.

Alguien se lamenta

y sale a rezar.

Y ella baila”.

Natalia Carabajal nació en Formosa y comenzó desde pequeña sus estudios de Danza Clásica en el Studio Ballet “Teresita Donkin”. Con los años, fue también alumna del Estudio Superior de Danzas “Ferrazzano” en la Ciudad de Resistencia, donde obtuvo los títulos de Bailarina Profesional en el año 2007 y el de Profesora en Técnica de Danza Clásica en 2009. Luego de perfeccionarse en Danza Clásica con numerosos maestros y maestras altamente reconocidos, inició también clases de tango en la Academia de Tango y Folklore “Duartango” de la ciudad de Resistencia y formó parte de la obra “Arrebato de Tango”, con presentaciones en la provincia de Santa Fe.

Siguió perfeccionándose en Danzas Jazz y Contemporánea y participó en diferentes concursos nacionales en los que obtuvo diversos premios y reconocimientos en diferentes categorías.

En el año 2011 fue aceptada, por audición, para asistir al los Estudios del Teatro de Ballet Estadounidense, en la ciudad de Nueva York, perfeccionándose sobre el repertorio del Teatro de Ballet Estadounidense, trabajo de puntas, partenaire, danza contemporánea, jazz, composición y coreografía. El año 2012 la encuentra dando clases de Ballroom Dance, en la Ciudad de Buenos Aires, logrando así el certificado de Instructora de Ballroom Dance - Estilo Internacional, entre otros logros personales y profesionales.

En Formosa organiza desde hace algunos años eventos y seminarios de danza, como el Curso de Formación para Maestros y Bailarines y el Concurso de Danzas “Abriendo Fronteras”.

Actualmente es propietaria del local comercial “Ballare” - Indumentaria para Bailarines, Directora y Profesora de ese estudio de danzas, además de Coordinadora del Movimiento Federal de Danza Región NEA.

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¿Cómo fueron tus primeros pasos en la danza? Desde que sentiste o dijiste: “Esto es lo que quiero para mi vida”.

- “El inicio fue muy raro para el hecho de que hoy me esté dedicando a esto. Yo nunca había visto nada de ballet o de danza en ningún lado, ni en la tele ni en fotos. Yo empecé porque mi mamá quería que su hija hiciera ballet, nada más que por eso. Primero no quise, pero por desconocimiento, no porque lo había visto y no me había gustado. Ni siquiera sabía qué era ni con qué me iba a encontrar. Y fui al tercer año que me invitó. Acepté y no me disgustó. Fue algo a lo que yo iba y la pasaba bien, pero nada más. Tenía mis horarios de clase y no pasaba nada más que eso. Después sí, a los 11 ó 12 años me empezó a gustar en serio. Y dije: ‘Bueno, quiero seguir tomando clases de danza, me gusta el proceso, me gusta subir al escenario, me gusta tomar clases. Me gusta todo lo que hay detrás de la danza’. Y seguí. Después me fui a Resistencia, cuando terminé el colegio, a estudiar Ciencias Económicas, porque en ningún momento se me cruzó por la cabeza que la profesión de Profesora de Danza podía ser eso realmente. Esto fue hace 15 años más o menos, era otra la sociedad completamente. Y este año me di cuenta de que yo sí quería ser Profesora de Danza cuando tenía 14 años o 15, lo escribí en un papel como un sueño que tenía y después con el tiempo lo olvidé, porque después cuando terminé el colegio y tenía que elegir una carrera, yo quise ser Contadora. No sé qué pasó ahí, que eso dejó de ser importante. Supongo que es porque la sociedad era diferente y plantearme ‘Yo quiero ser Profesora de Danza’ era más difícil. Decir ‘Quiero ser Contadora’ era algo lindo. Pero al tercer o cuarto año de la carrera, me empezó como a ‘picar’ mucho el hecho de ser Profesora y empecé cada vez a dedicarme más a la danza. Y tuve siempre y sigo teniendo muy buenos maestros que me hicieron llegar al momento de decir: ‘Yo no puedo quedarme con todo esto que me enseñaron; yo tengo que transmitirlo’. Y ahí dije: ‘Bueno, sí; me decido y quiero ser realmente Profesora de Danza’. Plantearlo así no fue fácil porque imaginate que dejé una carrera que ya tenía muy avanzada, pero fue darme cuenta de que realmente era lo que quería ser y hacer”.

Fue como una suerte de constructo también, porque tenemos esta visión un poco romantizada de la vocación. Pero en realidad también se genera a fuerza de construcción. Más allá de lo que uno sueña con ser desde pequeño, muchas veces también la vocación te encuentra trabajando más en una cosa que en otra. Y, en definitiva, era por ahí la cuestión…

- “Sí, yo me di cuenta de eso ahora, hace muy poco, que me acordé de eso que había encontrado hace unos años que yo había escrito y dije: ‘¿En qué momento cambió esto? ¿Por qué, si yo quería ser Profesora de Danza, después terminé diciendo: ‘Quiero ser Contadora’’? Pero fue más fuerte claramente, era algo que yo ya lo tenía de antes y tuve la suerte de que se haya dado también”.

Y qué importante esto que decías de… “Bueno, esto que yo adquirí lo tengo que brindar también, tengo que formar en esto que yo descubrí”. Qué importante esta especie de misión pedagógica que uno tiene a la hora de generar esa enseñanza con los alumnos, ¿no?

- “Sí, tal cual. Yo siempre digo que soy el resultado de muy buenos maestros. Obviamente que los sigo teniendo, me sigo formando y espero seguir haciéndolo hasta que llegue el día que diga: ‘Bueno, hasta acá; paso el mando’”.

A propósito de esta formación que me mencionabas… en el año 2011 fuiste aceptada, por audición, para asistir a los Estudios del Teatro de Ballet Estadounidense en Nueva York. Ahí te perfeccionaste aun más en cuestiones técnicas. ¿Qué te dejó como profesional esta gran experiencia?

- “Bueno, yo soy una persona que cuando tengo una idea, voy y tengo que hacerla; o por lo menos tengo que intentar. Era algo que yo venía viendo hace algunos años, pero no me animaba o no me consideraba que estaba todavía en condiciones de poder audicionar. Y ese año entré a mirar otra vez cuáles eran las condiciones y me di cuenta que era el último año que yo podía audicionar para eso, por la edad. Entonces dije: ‘Ya está, me mando. Total… a lo sumo me dicen que no; es lo único que podría tener. No pierdo nada’. Obviamente que mi familia me ayudó, eso fue fundamental porque si no, no hubiera podido hacerlo. Me preparé y tenía que mandar un video para la audición. Y cada cosa que hacía era un problema. Recuerdo que mi hermana en un momento me dijo: ‘Che, ¿no será una señal para que no te vayas con lo que te está pasando?’. Y le dije: ‘Si no puedo subir al avión, ahí te lo voy a decir. Pero yo voy’. Y me aceptaron. La experiencia fue fantástica. La verdad es que fue de lo más importante que me pasó en mi carrera, porque me di cuenta de que era realmente lo que quería hacer. Yo estaba allá desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde con clases de todo, no solamente de ballet. Tenía clases de pilates, de yoga, de jazz, de contemporáneo, de carácter… todo. Y me encantaba. Yo salía de ahí feliz, no me dolía nada, no estaba cansada. Imaginate todas las horas que estaba metida ahí. Además las clases eran en los estudios del American Ballet, donde ensayaban Julio Bocca, Paloma Herrera, Alessandra Ferri… bailarines que yo miraba por YouTube. Y teníamos la posibilidad a la noche, casi todos los días, de ir al teatro a verlos. Fueron tres semanas súper intensas, pero yo volví de ahí convencidísima de que era eso lo que yo quería hacer”.

Fue la confirmación de tu vocación, ¿no?

- “Fue la confirmación de la vocación. Yo ahí fui a bailar, fui como bailarina. Pero volví diciendo: ‘Yo tengo que generar cosas para que más gente venga acá, no puede ser que haya venido yo solamente -ese año fui la única argentina que había ido-. Acá tienen que venir mis alumnos’. Entonces dije: ‘Me tengo que formar, tengo que ser realmente eso que quiero y empezar a generar estas oportunidades’”.

Y con esa misión regresaste… porque habías pasado por Nueva York, por Resistencia, por Buenos Aires incluso. Y sin embargo volviste a Formosa, decidiste apostar aquí a la provincia para desarrollar tu carrera y también para formar a futuros bailarines. Eso también es muy loable…

- “Sí, es que muchas veces dicen: ‘Siempre, todo lo mejor está cruzando el Bermejo’. Y sí, es cierto, no voy a decir que no. Pero, ¿qué estamos haciendo nosotros para que eso cambie? Entonces a mí me pasaba eso. Yo veía todo lo que había en Resistencia y decía: ‘Son 170 kilómetros, no puede ser’. Cuando fui a Buenos Aires era otra cosa y cuando fui a Nueva York era otra cosa. Y cada viaje mínimo que hacía y siempre que veía alguna obra de danza, decía: ‘¿Por qué esto no hay en Formosa? Esto tiene que haber en Formosa’. Entonces llegó el momento de decidir realmente qué iba a hacer con mi vida. Y dije: ‘Bueno, yo tengo que llevar estas cosas para Formosa’. Ese fue el motivo por el que decidí volver y ese fue el objetivo con el que se creó ‘Ballare’ también y todas las cosas que vengo haciendo”.

Te veíamos mucho en este tiempo presentando protocolos, activando marchas de reapertura de la actividad… Más allá de una fuente de trabajo, que lo es (esta premisa de ‘Danza es Trabajo’… parece mentira, pero hay que decirlo permanentemente)… ¿desde qué otro lugar te motiva la danza como filosofía de vida incluso?

- “Yo creo que tiene que ver mucho con esto de que yo elegí ser Contadora porque no era tan importante ser Profesora de Danza, no era tan aceptable. Entonces yo ahora que lo soy, me doy cuenta de que el normal de la gente no sabe todo lo que hay detrás de un Profesor o Profesora de Danza, no lo toma como tal, como una profesión, como un trabajo; no lo toma como nosotros, que sabemos todo lo que hay detrás. Para mí esto es mi trabajo, es lo que yo elegí. Yo soy muy consciente de todo lo que hice, de todo lo que sigo haciendo para formarme, para ser cada vez mejor en lo que hago. Soy consciente de lo que hago en cada salón también, que no es solamente enseñar pasos de danza. Nosotros estamos formando chicos y chicas para la vida. Realmente les estamos enseñando una disciplina, cómo comportarse, cómo llevarse con el compañero, con la compañera, cómo cuidar su cuerpo… Entonces me doy cuenta de que es algo muy importante lo que yo estoy haciendo, tan importante como cualquier otra profesión. Eso me lleva a decir que la danza es un trabajo. Y que la gente se dé cuenta de que esto es así, y que nos valore y nos respete como trabajadores”.

Un poco también gracias a esta lucha y a estas manifestaciones en favor de la fuente laboral, se vuelven a abrir las actividades. ¿Como los encuentra esta situación? Porque no es una suerte de switch que uno bajó hace un año y ahora lo levanta, y todo sigue igual. Evidentemente, después de un año de parate, hay consecuencias que habrá que afrontar…

- “La verdad es que esto es algo que no esperábamos. Creo que nadie esperaba que pase así, de la nada, porque realmente ni siquiera se nos avisó. Nosotros no tuvimos una reunión previa, por ejemplo, como para ya ir analizando los protocolos y esperar el anuncio. Cuando ocurrió y nombraron a los estudios de danza, empezamos a gritar, a llorar… Fue una lucha muy intensa; en realidad, sigue siéndolo, porque no termina con prender un botón y que se prendan las luces. Los locales se tienen que arreglar, este último año no hubo arreglos, no hubo mantenimiento. Entonces ahora se tiene que hacer todo eso, y es muy difícil teniendo en cuenta que pasó un año en el cual los ingresos bajaron un 80% o un 90%. Hay escuelas que se cerraron definitivamente y no van a volver, siendo que hasta el 15 de marzo del año pasado estuvieron trabajando, planificando todo un año. Y son estudios que ya no existen lastimosamente. Y nos encuentra en una situación muy vulnerable realmente. Hay algunos que realmente no abren porque no llegaron a hacer todo lo que tenían que hacer; además, hay que cumplir con todo el protocolo, que es lo más importante de todo esto. Y si no tenés la forma de cumplirlo -económicamente hablando-, no se puede abrir. Y es una lástima. Estamos en una situación muy complicada económicamente. Y todos tratamos de abrir y de hablar con la familia. Por suerte, las familias entienden esto, nos acompañan, nos acompañaron desde el primer día y son muchos los que van a volver ahora. Pero hubiera sido más lindo que sea antes y que todo fuera un poco más fácil”.

¿Cuál es la situación particular de ‘Ballare’, academia de la que sos profesora y además es un local de indumentaria para bailarines. O sea que los embates de este parate pegaron para los dos lados, imagino…

- “Sí, tal cual. El estudio empezó en abril del año pasado a dar clases virtuales. Los alumnos, ya cuando empezamos las clases virtuales, eran la mitad de los que se habían inscripto a comienzos de año. Y en muchos casos no era por no querer o no tener ganas y demás, sino por no tener una computadora, por no tener buena conexión, porque el celular que tiene es del papá o de la mamá, que tiene que usarlo para trabajar… Entonces ya muchos dejaron. Y después siguió en baja hasta el último día de clases. Yo terminé con el 20% de los alumnos, que es nada prácticamente. No se cubren todos los gastos que demanda el estudio de danza. Pero siguieron y para mí eso era muy valorable, porque son chicos, son chicas… algunas de 4 ó 5 años, o las adolescentes que vos decís: ‘Ya no deben querer saber nada de la computadora’, y sin embargo se conectaban todas las noches para hacer su clase. Eso fue súper importante. Y ese es el apoyo que tuvimos de ellos. Pero fueron muy pocos los que continuaron, por distintos motivos; fueron dejando y esa fue la situación del estudio, de tratar de mantenerse. Yo tuve la gran suerte de poder aplicar algunas becas del Fondo Nacional de las Artes, del Ministerio de Cultura de Nación… y eso también fue una ayuda muy importante, sobre todo el Fondo Desarrollar, que fue realmente lo que hizo que ‘Ballare’ se mantenga, porque si no, era imposible. Es un estudio grande y al 20%, yo cubro impuestos y servicios. El resto no se cubre. Esas fueron ayudas muy buenas. Tuve la ayuda de mi familia, como siempre. Así que esas fueron las ayudas por las cuales ‘Ballare’ sigue y puede reabrir”.

Yo recuerdo que ustedes nos explicaban también que particularmente el alquiler de los salones es caro, porque justamente tienen grandes dimensiones. Y además había determinadas consecuencias físicas en los alumnos ya que estaban del otro lado practicando una actividad que no estaba siendo cuidada debidamente, como lo estaría en la escuela de danza, además de algunos otros elementos, como las paredes espejadas, las barras y demás elementos que en la casa naturalmente no tienen los chicos…

- “Sí. Mantener un estudio de danzas es bastante caro. Primero por el espacio, ya que todos los estudios de danza aquí en Formosa tienen un espacio medianamente grande, porque es la manera en la que uno puede desplazarse para bailar; no lo pueden hacer en un 2 por 2. Después, para varias danzas -que es el motivo por el cual nosotros pedíamos tanto la habilitación de espacios cerrados- es el piso flotante. Así los chicos no se lastiman cuando saltan, es de madera, no hay manera de resbalarse. Y en la casa, en el piso de cerámica sí. En casa, por ejemplo, todo lo que era saltos no lo hacíamos; y hay una parte muy importante de la clase y del entrenamiento de los bailarines que no la estuvieron haciendo durante todo este año, porque no podían saltar en un piso de cerámica; o si saltaban, era lo mínimo, porque no lo podían hacer. Y tenían que moverse. Pero algunas no trabajaron con puntas ni tampoco saltos. Y son dos cosas extremadamente importantes para el entrenamiento, que no hicieron durante todo un año. Entonces sí o sí necesitan este espacio. Lo mismo cuando se habilitaron las actividades al aire libre. Fuimos muchos los que no pudimos trabajar ahí, porque además tampoco consideramos que era lo correcto. Porque estamos en Formosa, esas actividades se habilitaron en diciembre, cuando hace mucho calor, hay mosquitos… pero sobre todo por la seguridad de nuestros alumnos: en un espacio abierto no podemos controlar quién está mirando, quién está sacando fotos, quién está filmando… No se puede controlar eso en un espacio público. Sin embargo, nosotros en nuestro salón sí. Lo mismo con el protocolo: no se puede controlar si estás en una plaza llena de gente; sin embargo, en el salón, por ejemplo, está todo marcado el piso, son a lo sumo 10 alumnos… Todo se puede ver, todo se puede controlar. Por eso es que pedíamos tanto la habilitación de espacios cerrados, porque no era suficiente. Además es una actividad que no se puede dar en cualquier lugar, sobre todo con menores”.

Sabemos que la danza no tiene aún una ley de fomento que le dé marco a la actividad, a diferencia de otras artes, como la música, el teatro o el cine. ¿Qué consecuencias trae para el sector este vacío legal y cuál es la situación particular de Formosa en este sentido?

- “Todo se vio ahora en pandemia. Quedó como a la luz, porque antes parecía que lo sufríamos solamente nosotros y no se veía para el afuera. Ahora sí esto se ve, que hay una precarización laboral enorme en la danza, no hay políticas de fomento por ejemplo. Eso lo plantea la ley Nacional de Danza, la creación de un instituto, porque no tenemos un Instituto Nacional de Danza. Entonces el nuestro fue el sector más golpeado entre estos otros que sí tienen ley: música, cine, teatro… Ellos tienen su instituto y cada uno de los institutos ofreció ayuda económica para las personas que forman parte. Nosotros no lo tenemos. Fuimos muy pocos los que pudimos acceder a los subsidios que vinieron de Nación. Y también tiene que ver con la precarización, con la informalidad. Eso todo se va a ir regulando al existir un instituto, que te exige también que hagas las cosas, pero también te ayuda a que puedas entrar a una formalización real del trabajo. También a la profesionalización, a la creación de ciclos de capacitación, de circuitos laborales… todo eso lo plantea el Instituto Nacional de Danza, que en este momento no lo tenemos. Son actividades que se empezaron a hacer desde el Movimiento Federal de Danza, pero son cosas que se están haciendo en forma voluntaria. Nosotros no estamos cobrando absolutamente nada, lo hacemos por amor a la danza y porque creemos que este es el camino para lograr la profesionalización de lo que estamos haciendo. Y que la gente entienda esto de que ‘Danza es Trabajo’. Pero no tenemos nada que nos respalde al hacer estas cosas. Fijate que a los subsidios de Nación a nivel nacional, solamente 3.800 trabajadores más o menos de la danza pudieron acceder de todo el país; nosotros fuimos el segundo sector más beneficiado. Pero la música, que fue el primero, tuvo casi 8.000. Fijate esa diferencia que hay. Esa diferencia refleja también que nosotros no tenemos nada que nos ampare atrás. Entonces es un sector que está muy necesitado de políticas culturales”.

Mencionabas recién al Movimiento Federal de Danza, donde vos coordinás la Región NEA. ¿Con qué fines se crea este Movimiento Federal de Danza, que nace a fines de 2019? Ahí nomás, casi preanunciando todo este parate también…

- “Quién diría. Sí, cuando se comenzó a formar, los objetivos eran totalmente otros. Pero bueno, todo cambió a partir de marzo, abril… y pudimos visibilizarnos muchísimo. Pero el fin del Movimiento Federal de Danza nace de un trabajo que ya se viene haciendo hace 10 años más o menos, desde la lucha por la ley Nacional de Danza. Y el Movimiento Federal de Danza en sí se forma en noviembre de 2019 con el objetivo de fomentar la danza en todo el territorio, crear circuitos laborales y poder hacer intercambios de maestros y trabajar en otras provincias, que no sean siempre los mismos, que pueda realmente haber un circuito, porque la idea es llegar a todos los puntos del país, porque siempre está todo muy centralizado en Buenos Aires. Y las provincias necesitan, el interior de las provincias necesita. Entonces se empezó a trabajar por regiones, por provincias. Yo primero era la coordinadora de la provincia y después me propusieron ser la coordinadora de la región, que es un desafío. Y todo lo que voy aprendiendo y todo lo que se va generando vale la pena. Aquí dentro de Formosa, ahora la coordinadora es Florencia Leyes y también hay comunicadores por toda la provincia, para que toda la información llegue a un feedback entre el interior y Formosa capital, Formosa y Buenos Aires, Formosa y todas las provincias, las del NEA y de las demás regiones. Y se está formando algo muy bueno, porque gracias al Movimiento Federal de Danza, la situación de Formosa se conoció en todo el país, porque si no, quedaba solamente acá, en nosotros pidiendo todo el tiempo volver y que se nos escuche y se nos vea. Desde el Movimiento Federal de Danza se hicieron muchos trabajos, mucha difusión en redes para que todo el país sepa que en Formosa la actividad no había vuelto. Hoy en día, se sabe que Formosa existe en la danza, que antes por ahí eran uno o dos… y ahora sin embargo es la provincia la que tiene este reconocimiento. Y nosotros también saber qué pasa en todo el país, no quedarnos solamente con lo nuestro. Y de esa manera ir creciendo”.

Este 29 de abril es el Día Internacional de la Danza. Imagino que estarán pensando en algunas actividades… ¿Qué reflexión nos podés dejar al respecto?

- “Sí, 29 de abril tenemos el Día Internacional de la Danza. Ahora, aun en situación de pandemia, se puede viajar un poquito más. Normalmente se piensa en hacer encuentros nacionales. Por ejemplo, el año pasado estaba planeado el encuentro de Misiones, con la intención de federalizar la danza, e ir haciendo encuentros nacionales en distintas provincias. Este año me parece que se hace en Río Negro. Pero más allá de eso, se hacen movidas en redes sociales y se unen dos días muy importantes que tienen que ver con toda esta lucha que estamos haciendo: el 29 de abril, que es nuestro día, con el 1° de mayo, que es el Día del Trabajador, resignificando la premisa de ‘Danza es Trabajo’. Y se conmemoran ambos días. Acá en Formosa estamos pensando todavía qué hacer, porque dependemos mucho de las habilitaciones, de cómo resulte todo esto de las aperturas. Esperamos que no haya más cortes en esta actividad. Pero también dependemos de eso, de la situación. Somos muy conscientes de que estamos en pandemia y que esto no está pasando solamente en Formosa, de que tenemos que cuidarnos. Entonces, seguramente hacemos algo. El año pasado, para el 10 de octubre, que fue el Día Nacional de la Danza, hicimos un festival virtual, por ejemplo. En caso de que no se pueda hacer nada presencial, seguro que se hace algo virtual. Se suelen hacer reuniones tipo asambleas o encuentros a nivel nacional, regional o provincial, donde se pueden hablar todas estas cosas. Porque el alumno o la alumna en el escenario es el resultado de todo esto que estamos hablando ahora. Entonces es bueno hacer este tipo de encuentros. El año pasado se hicieron muchos y fueron súper enriquecedores para poder hablar sobre nuestro trabajo, sobre cómo ayudarnos, sobre cómo hacer que la gente vaya respetando esto que hacemos, revalorizando muchísimo la danza como trabajo. Son muchas actividades, el 29 de abril en todo el país es hermoso ver redes y ver todo lo que va pasando. Muchas veces, los 29 de abril se presentan en el Congreso los proyectos de ley, por ejemplo. Este año se está trabajando, no se sabe todavía si eso va a pasar. Pero hubo varios 29A donde se presentaron los proyectos al Congreso y se hicieron muchas movilizaciones también. Creo que ahora no se podría hacer por la situación de pandemia, pero seguramente vamos a ir informando todo porque queremos que la gente vea y disfrute, porque la gente está muy necesitada de ver arte”.

Nosotros, por nuestra parte, estaremos atentos a la movida de este 29A desde el suplemento y también les deseamos mucho éxito en la reapertura de sus actividades.

- “Muchas gracias. Sí, es un deseo de éxitos para todos. Nosotros hicimos la última intervención artística con la canción ‘Como la cigarra’, que es un himno a todo lo que estuvimos pasando. Así que ahora nos toca volver, es un día muy importante y muy esperado por todos y todas. Pusimos lo mejor de nosotros y vamos a poner lo mejor de nosotros, porque -como te dije- no es solamente volver sino que todos somos conscientes de los riesgos, también del peligro, de que es una enfermedad muy grave. Pero que existe un protocolo y que es seguro. Y la gente necesita arte, hay medios para poder hacerlo. Es cuestión de trabajar en conjunto, porque esto no es solamente de parte nuestra, es parte también del Estado; por eso te decía de la necesidad de políticas culturales que sean concretas, porque a veces se habla de un subsidio en general o un préstamo en general para toda la población o para todos los empresarios o para todos los comerciantes. Y sin embargo, el sector cultural es muy característico y el de la danza también, así como cada sector. No se puede centralizar tanto o -como se dice normalmente- ‘meter todo en la misma bolsa’. Somos todos diferentes. Entonces desear mucho éxito a todos. Estamos súper felices de poder volver y de que esto haya sido el resultado de una lucha muy fuerte que sigue por la valorización, por la profesionalización, por la búsqueda del respeto. Y los medios de prensa y la comunidad en general fueron un apoyo súper importante para nosotros, porque si no, no íbamos a lograr todo esto”.



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