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Sábado 25 de Septiembre de 2021

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"CONVERGENCIA, COMPAÑÍA DE MOVIMIENTO"

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Por Héctor Washington


Mucho se ha dicho a lo largo de la historia acerca de la naturaleza del arte en tanto fuerza imitadora o creadora de una realidad que muchas veces no existe como tal. Pero también guarda esta naturaleza ficticia un punto de unión con el campo de las ciencias. La existencia de lo que los cartógrafos dieron en llamar Null Island es un caso concreto de esta convergencia.

Se trata de una porción imaginaria de masa de tierra -independiente de los cinco continentes- en medio del Atlántico, un espacio de simulación de un metro cuadrado enclavado en el Golfo de Nueva Guinea.

A los efectos de localizar errores de geocodificación en el diseño de cartografías, esta isla ficticia pervive desde el año 2011 sólo en la mente de los científicos, que han instalado allí una boya meteorológica que danza sobre las aguas del océano.

En este punto exacto de convergencia en que se cruzan el meridiano de Greenwich y la línea del Ecuador, las coordenadas del globo dan precisamente 0° N, 0° E.

Allí donde coinciden en puntos de diálogo permanente los distintos lenguajes creativos para el desarrollo e investigación de las artes escénicas, nace “Convergencia, Compañía de Movimiento”, un espacio desde donde investigar y experimentar con la danza y el teatro, explorando las diferentes posibilidades de conexión con otras disciplinas, como la música, la literatura, el lenguaje audiovisual y las artes plásticas, concibiendo al espectáculo escénico como una amalgama creacionista a partir de este tratamiento multidisciplinar.

Gestado en la interacción permanente de Mariana Ríos -bailarina profesional, actriz, profesora de Danza con Orientación en Danza Contemporánea- y Martín Iza -actor, entrenador de actores y docente, director y productor teatral-, el proyecto se plantea como un laboratorio de lenguajes escénicos para la creación integral, lo que le ha valido el reconocimiento y el apoyo del Fondo Nacional de las Artes con la Beca Creación 2021 como la única propuesta colectiva formoseña seleccionada en esa disciplina.

Acompañados de un equipo de trabajo integrado por grandes artistas locales como Florencia Leyes, Walter González, Omar Giménez y Daniel Boncosky, se proponen explorar cada dimensión de orientación que confluya hacia un punto transversal: la danza teatro, cuya impronta se verá materializada en el montaje de un espectáculo alusivo a la cultura popular formoseña, de fuerte raigambre identitaria: Curuzú, la Novia.

En diálogo con Cronopio, Mariana Ríos y Martín Iza se aventuran a explicar la naturaleza de este ambicioso proyecto y los puntos de confluencia que guarda su concreción con los demás lenguajes artísticos circundantes, resaltando la interdisciplinariedad del hecho estético.

“Sabemos que hay muchos bailarines y actores, pero también observamos que existe un área de vacancia con respecto a la interpretación que no provenga sólo de la forma y que esté atravesada en su totalidad compositiva por una idea o concepto original. Por eso creemos que es conveniente la introducción progresiva y minuciosa al entrenamiento de estas disciplinas que utilizan el cuerpo como vehículo expresivo, transitando un camino que va de lo general a lo particular. El que investiga crea y el que crea investiga”, asegura Mariana, en consonancia con Martín: “Nuestra búsqueda es indagar en uno de los relatos que hacen a nuestro acervo cultural a través de la convergencia de los lenguajes artísticos antes mencionados, para rescatar y mantener la identidad viva que nos constituye como pueblo. Por eso, también es importante poner de resalto la generación de fuentes de trabajo genuino para los profesionales formoseños que componen el equipo, lo cual facilita que en nuestra búsqueda se construyan criterios en común y que nos identifiquen”.

Con un horizonte espectacular como metal final, esta compañía de movimiento inicia en estos días un proceso de concretización de la mano del trabajo arduo y la polifonía de voces, allí donde el hecho creativo pierde coordenadas e implanta una realidad inexistente fuera de sus límites, donde el punto cero integra los lenguajes y dialogan las artes, en total convergencia.

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EL PUNTO CERO DE LOS LENGUAJES ARTÍSTICOS


¿Qué es “Convergencia, Compañía de Movimiento”?

Mariana: “Primero que nada, es un espacio en donde se busca componer, crear, experimentar, con la danza y con el teatro ante todo, con el movimiento, con la palabra. Esas son las premisas fundamentales, y de allí trabajar de manera conjunta para un mismo fin, para una obra, para lo que sea que resulte artísticamente con la compañía. Y de ahí convocar al equipo: trabajar con Omar, Forencia, Walter, Daniel... Lo que buscamos es que no se trate de algo que se va creando cada uno por su parte, sino que sea una mesa de trabajo, que todo el tiempo se piense bien qué queremos lograr, qué se quiere hacer. Lo que busca esta compañía realmente es trabajar de manera conjunta, de manera colaborativa, en grupo, sabiendo cuáles son los roles de cada uno. Y desde ahí crear espacios de experimentación, de laboratorio, en donde todas estas disciplinas se unan para un mismo fin. Creo que por eso justamente le pusimos ese nombre, ‘Convergencia’, porque es la esencia del grupo, que se basa en lo interdisciplinar. Desde ahí nace la raíz de lo que después va a suceder. Se gesta desde la necesidad e inquietud de llevar a escena y materializar ideas, historias y situaciones, a través de la experimentación entre la danza, el teatro y todos los lenguajes. Nace desde ahí y está en proceso”.

Martín: “‘Convergencia’, fuera de lo que es técnicamente, significa un gran paso en nuestra vida artística con Mariana, después de muchísimos años caminando por el mundo del arte. Realmente nunca pensé que con los años iba a ser parte de una compañía de estas características, lo más lógico era un grupo de teatro, pero no. Me parece que, además de ser una compañía de creación y gestión de proyectos, es un espacio que nos permite seguir aprendiendo y redescubriendo nuestras profesiones. Con el tiempo me fui dando cuenta de que la curiosidad es lo que motoriza el arte, por lo menos a mí me funcionó así y fruto de ésta hoy vemos cómo se materializa un sueño compartido”.

“Convergencia” es el único proyecto grupal seleccionado para las Becas Creación 2021 en la disciplina Danza; también hay que decir que de 39 proyectos seleccionados en total, 33 pertenecen a la disciplina Artesanía. ¿Qué lectura de la realidad artística pueden hacer al respecto y cómo los encuentra este gran incentivo después de tanta lucha como trabajadores de las artes escénicas?

Mariana: “Pone en evidencia que acá en Formosa no hay un equipo en el sector cultural que informe de estas becas -si es que la gente no se enteró de ellas- y que también hay un desconocimiento en cuanto a esto de realizar proyectos. A mí, por ejemplo, en mi carrera de Profesora de Danza Contemporánea no me enseñaron a hacer proyectos, no están bien sentadas las bases de formación integral de lo que estudiamos en el teatro o la danza. Porque en toda la formación, yo nunca me sentí con las herramientas para armar un proyecto. Hay un gran desconocimiento en eso. Yo lo aprendí con personas que sabían hacerlo y porque tuve que seguir investigando para no quedarme, porque es la única forma de llevar a cabo una obra.
En cuanto a lo que siento con la beca, primero no lo puedo creer. Creo que nadie puede creer -de los que armamos el proyecto- que fuimos seleccionados. Es muy emocionante y un reconocimiento a tanto sacrificio, a tanto esfuerzo de todos estos años en que no nos dieron bola. Porque la beca sigue siendo una beca nacional, no una beca provincial. Otra vez desde Nación. Pero aun así, me encuentra muy ansiosa, nerviosa, con emociones encontradas. No lo puedo creer, es algo que me genera mucha ansiedad, que me genera mucha presión, porque ahora debemos materializar todo lo que escribimos, llevar a la escena, pasar por todo este proceso y convocar a los intérpretes, armar un plan acerca de cómo se va a trabajar y organizar todo para que esto funcione”.

Martín: “Yo voy a comenzar por la última parte de la pregunta. A nosotros esta beca nos encontró en un momento de muchísima actividad, tanto individualmente como en conjunto. Por lo tanto, veníamos training de estar pendiente a cada convocatoria, para luego sentarnos y redactar proyectos, un ejercicio que sin dudas lo tuvimos que incorporar, por más tedioso que sea, ya que mediante estos concursos, en un contexto como el que estamos viviendo, es donde el arte independiente puede producir.
Justamente ese ejercicio tedioso de sentarse y redactar un proyecto es la respuesta a la baja tasa de presentación a becas y convocatorias, sumado a lo que dice Mariana con respecto a que no hay una enseñanza de cómo encarar el armado de un proyecto. Y es ahí donde, con justa razón, comienza el tedio. Pero también hay que decir que muchas veces, desde las mismas entidades que organizan, ponen condiciones tan generales, que su aplicabilidad es imposible, ya que cada provincia tiene una realidad diferente, y esto hace que directamente quedes excluido. Por suerte, esa mirada centralista de las cosas está desapareciendo, pero hay todavía un trabajo por delante que tiene que buscar el acceso de todos a esta clase de eventos, investigando cada realidad y adaptando las condiciones, en un país que es riquísimo en todos los aspectos, y no perder la posibilidad de darles oportunidad a más voces”.

Este proyecto propone la creación de un espacio de investigación y experimentación con la danza y el teatro, pero abriendo también el juego a los otros lenguajes, donde lo interdisciplinar define al hecho artístico. ¿Lo conciben así?

Martín: “Sin dudas, por eso el nombre que decidimos darle a la compañía. Creo que fue una noción que siempre estuvo en nosotros eso de valernos de la interdisciplinariedad a la hora de crear y con el tiempo fuimos dándole mayor consciencia. Para nosotros es fundamental la interrelación de los lenguajes, eso ayuda a que un producto artístico se transforme en una experiencia, tanto para los que lo hacemos como para el público”.

Mariana: “Lo concebimos así porque consideramos que es es el camino para la creación de lo que significa una composición artística desde la danza y el teatro. Cuando hacemos danza, no hacemos sólo danza. Sí o sí está relacionada con la música, con las luces, con la literatura, con un texto determinado por su contenido... Pero creo que aun así, falta todavía unificar criterios. Yo considero que es la única forma de trabajar mi lenguaje, considero que así puedo lograr un hecho artístico genuino”.

¿Cómo hallan el terreno local de investigación en cuanto a la danza/teatro?

Mariana: “Si bien la danza tiene antecedentes en la danza teatro acá en Formosa, con varias personas que incursionaron en el lenguaje, no hay un espacio de formación en danza teatro. Yo, por ejemplo, respecto de lo que estoy tratando de transmitir desde la danza, me baso mucho en Pina Bausch. Estoy leyendo mucho lo que ella investigó, lo que ella hizo, su misión. Ella es una de las pioneras de la danza teatro. Pero no hay demasiados rasgos profundos al respecto aquí. Y también de eso se trata, de que la danza teatro sea un espacio de experimentación para poder definirla, porque se trata de un espacio donde se experimenta con herramientas del teatro y con las herramientas de la danza para insinuar algo, materializarlo y llevarlo a escena”.

Martín: “Digamos que tanto la danza como el teatro son dos disciplinas que por separadas tienen una historia muy arraigada en nuestra cultura formoseña. Ahora, la conjunción de ambas ha tenido antecedentes pero el desarrollo en el tiempo no fue constante.
Desde que la conocí a Mariana, hace 5 años, de alguna manera fuimos indagando en la danza teatro en proyectos que ya estaban en marcha. Por lo tanto, una investigación a fondo nos era imposible, por las urgencias que tiene siempre el producir. Sin embargo, no fue hasta marzo de este año que mediante una beca otorgada por el Consejo Federal de Cultura, que nos llevó junto a Natalia Carabajal a diferentes localidades del interior, donde realmente enfocamos la investigación y experimentación de este lenguaje en particular.
Es un proceso que aún seguimos explorando y descubriendo sus engranajes, y con más razón ahora que existe ‘Convergencia’”.

El producto final como espectáculo tiene incluso su leitmotiv definido. ¿Por qué Curuzú la Novia?

Mariana: “Nuestra idea como grupo es también empezar a trabajar con materiales locales, empezar a producir obras que te cuenten un poco de la historia de Formosa, de sus mitos, de sus leyendas. En este sentido, la historia que nos interesó se funda también en en salir un poco del Pomberito, el Yasy Yateré, que son más conocidos, y contar un poco acerca de Curuzú, la Novia”.

Martín: “Yo suelo ser muy reacio con ‘lo autóctono’, pero veo que ‘lo autóctono’ siempre me termina atrapando: primero con ‘El fortín de los caranchos’, un Macbeth en medio del monte formoseño, y ahora la historia de Curuzú, la Novia. Le escapo más que nada por tener referencias a cosas que he visto y que redundan en clichés, como por ejemplo: remarcar la tonada hasta un punto caricaturesco o colocar símbolos de nuestra cultura de manera indiscriminada que muchas veces no cuentan... Y justamente, creo, eso mismo termina siendo el desafío que me seduce. En esta oportunidad, la elección de Curuzú, la Novia se debe a que es una historia que sigue viva dentro de nuestra sociedad. ¿Quién no sabe de la historia? Todos, en mayor o menor medida, la saben, lo cual comienza a generar una identificación en quien vaya a ver nuestra obra. Y, seguramente, con la expectativa de ver qué versión, de todas las que andan dando vueltas, decidimos contar. Desde el punto de vista teatral, siempre me atraen los conflictos humanos y luego la historia en que desemboca. Y esta historia tiene unos condimentos excepcionales que van más allá del mito: una pareja que decide ‘unirse’, pero que el destino los separa y que ni después de la muerte puedan encontrarse, es simplemente fascinante. Fascinante porque ahí ya tenemos una pregunta que nunca será contestada, pero que nos lleva a buscarle sentido”.

Hay evidentemente una sintaxis muy creativa en la dupla Tincho Iza/Mariana Ríos. ¿Cómo es trabajar con el otro a la hora de germinar una idea?

Martín: “El trabajar con Mariana -o ‘la enana’, como le digo- me exige una larga lista de adjetivos: fácil, apasionante, intenso, divertido, placentero… en fin, una montaña rusa en donde siempre estamos en sintonía y nos retroalimentamos permanentemente. Casi siempre partimos de la curiosidad y el caos que genera una idea nueva y yo voy confiando ciegamente en que con ella no puede fallar, ¡y no falla! Todos necesitan imperiosamente una Mariana Ríos en la vida, en los equipos de trabajo y en cualquier aspecto de la vida. Siento una admiración enorme por Mariana. Es una persona excepcional, con una historia de vida llena de ovarios y empuje que contagia y te hace replantear muchas cosas. Por lo menos a mí, todo el tiempo me interpela su manera de ver, sentir y vivir las cosas. Y como artista, bueno, yo la considero la mejor bailarina que tiene Formosa, no sólo por el talento que está a la vista y ha dado muestras claras de ello, sino por su búsqueda constante y genuina, su amor por la profesión que hace que nunca pare, que no dé por sentado nada, que descrea de lo convencional y hasta permitirse equivocarse. Por todo eso (y más) la respuesta, ante cualquier cosa que se le ocurra es: Vamos. Saltemos al vacío”.

Mariana: “Con Tincho nos conocemos hace bastante. Pero aun así nunca trabajamos, si bien siempre me guió y brindó ayuda en el campo de la danza con sus colaboraciones. Hubo ahí un cruce de lenguajes. Y el año pasado empezamos a trabajar más juntos. Yo le planteo una idea y él enseguida le pone imágenes. Y a mí eso me sirve mucho. Somos un complemento. Él suele materializar mis ideas, les da un cuerpo. Ambos nos retroalimentamos”.

¿Dónde convergen los diferentes lenguajes artísticos?

Mariana: “En el proceso creativo y en el resultado. Claramente ya tenemos antecedentes de que ese es el camino. Nos dimos cuenta, con ‘El fortín de los caranchos’ y con ‘Automatón’, de que sí o sí se necesita esta convergencia de lenguajes para lograr un producto profesional, de calidad, que se note que hay un trabajo, que hay un concepto, que hay un contenido que te deja un mensaje, que no es algo que está librado al azar. Y que no se trata sólo de show, de destreza y espectáculo. También está bueno cuando ves una obra que te cuenta algo, que te implanta una idea, que te deja pensando, que te deja maquinando con todas las áreas aunadas y que todas estas especialidades estén en diálogo y que cada uno sepa de lo que habla, para que cada uno tenga su propio rol, con total libertad de creación. Ahí, en lo que cada uno aporta, converge el hecho artístico”.

Martín: “Coincido con Mariana en que la convergencia de lenguajes se da en los procesos creativos, pero también en el resultado. Resultado que nunca podemos decir que es ‘final’, porque una obra siempre es un hecho abierto en donde permanentemente uno va encontrando y descubriendo cosas que nos permiten seguir indagando y llenando de sentidos”.



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