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ESTUDIANTES DE LA CARRERA DE PSICOLOGÍA DE LA UCP TOMAN LA PALABRA

A los ojos del saber



* Por Héctor Washington

El pasado jueves 17, como cada tercer jueves de noviembre desde el año 2005, se celebró el Día Mundial de la Filosofía, con la intención de poner en valor la importancia cabal del pensamiento filosófico a través del tiempo, pero además animar a todas las personas del mundo a compartir su conocimiento, su herencia filosófica.

Establecida por la UNESCO desde la premisa de que “la filosofía proporciona las bases conceptuales de los principios y valores de los que depende la paz mundial: la democracia, los derechos humanos, la justicia y la igualdad”, esta celebración cobra cada vez mayor significación en medio de un mundo tan convulsionado y conflictivo, por lo que el organismo internacional se aprestó este año a la organización de simposios y exposiciones en París que giraron en torno al “ser humano del futuro”.

“Para construir un mundo mejor, para avanzar hacia un ideal de paz, sabemos que debemos adoptar un enfoque filosófico, es decir, debemos cuestionar los defectos de nuestro mundo, más allá del tumulto de las crisis. La filosofía es, por tanto, esencial a la hora de definir los principios éticos que deben guiar a la humanidad”, definió en la oportunidad Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO.

En sintonía con esta fecha tan particular que propone poner en valor el conocimiento, el profesor en Filosofía Walter Robledo ha venido trabajando con sus alumnos de la carrera de Psicología de la Universidad de la Cuenca del Plata en numerosos abordajes acerca de diferentes pensadores de las más diversas corrientes y contextos históricos, tanto desde la filosofía propiamente dicha como desde la literatura.

Aprovechando la ocasión, los estudiantes echaron mano a la producción de breves ensayos que reflejan el pensamiento de cada autor y decidieron compartirlos con la comunidad a través de Cronopio, no sólo desde la escritura de los textos sino también desde la propuesta gráfica, en una sinergia integral que refleja los resultados óptimos que supone un trabajo colectivo con la guía de un docente comprometido, motivador y siempre predispuesto.

“Cuando la filosofía pinta al claroscuro un aspecto de la vida, ya envejecido y en la penumbra, no puede ser rejuvenecido, sino tan sólo reconocido: la lechuza de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo”. La cita de Hegel es propicia para explicar la imagen de tapa propuesta por Enzo Rosso: el vuelo de la lechuza de Minerva, al caer la noche, es el mismo al que se aventura la razón al pensar el mundo en medio de las sombras. Y en ese proceso, el conocimiento es brindado a los mortales como una ofrenda sagrada que ilumina.

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“Hyperión” - Por el profesor Walter Robledo

Es una novela epistolar de carácter lírico y de un alto contenido filosófico, compuesta entre 1794 y 1795 por el inmortal poeta alemán Friedrich Hölderlin. Dicha novela está ambientada geográficamente en la Grecia clásica y, desde el punto de vista temporal, en la segunda mitad del siglo XVIII. Se observa un movimiento permanente a nivel geográfico y del tiempo. Hyperión es el personaje central de la obra, que es el mismo Hölderlin relatando sus vivencias y añoranzas a través de cartas a Diotima, Alabama y Belarmino.

Los temas recurrentes del “Hyperión” son: el amor, la libertad, la unidad, la divinidad, el heroísmo, la Grecia clásica y la amistad. El escritor español Jesús Munarriz sostiene que el tema de la novela es doble: el amor por Diotima y la fundación de una comunidad de hombres libres. Ambos actos son inseparables.

El punto de unión entre el amor a Diotima y el amor a la libertad es la poesía. Hyperión es un peregrino, un eterno caminante y un continuo transitar desde el entusiasmo del amor y el desgarro de la distancia.

Hölderlin nació el 20 de marzo de 1770 en Laufen (Alemania). Su muerte llegó el 7 de junio de 1843 en Tübingen (Alemania).

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“La alteridad” - Por Axel Darío Aranda y Silena Ayelén Rolón

Emmanuel Lévinas Gurvic nació el 12 de enero de 1906 en Kovno, Imperio Ruso (actual Kaunas, Lituania) y falleció el 25 de diciembre de 1995 en París, Francia. Fue un filósofo y escritor lituano de origen judío. Es conocido por sus trabajos relacionados con la fenomenología, el existencialismo, la ética, la ontología y la filosofía judía. Algunas de sus principales obras son “De la Existencia al Existente” (1978), “El Tiempo y el Otro” (1979) y “Totalidad e Infinito” (1961).

El pensador subrayaba la idea de “Alteridad”, que se caracterizaba por reducir a “sí mismo” todo lo que involucre al “otro”. Así el conocimiento representaba una estrategia de apropiación, de dominación. A este “otro” no lo determinamos a partir de lo que es, ni a partir del conocimiento, sino que él permanece intacto en su alteridad, es decir, es absoluto; lo único que nos queda es acogerlo como infinito y trascendente, responsabilizándonos de sus necesidades.

El “otro” es aquel con quien convivimos día a día y, a pesar de ello, pocas veces le prestamos atención: ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Qué sabemos de él? ¿Realmente podemos hablar de una vida en sociedad? Cada vez nos sumergimos más en nuestra propia individualidad, donde sólo importa lo que nosotros tenemos, queremos, hacemos y somos; a pesar de que nuestro interés se enfoque en una disposición particular, el “otro” está ahí y no se irá a ninguna parte.

Lévinas explica que necesitamos del “otro” para que nuestra existencia adquiera sentido; es a través del “otro” que nos afirmamos y construimos. Para aproximarnos al “otro” requerimos un diálogo, en cuyo proceso establezcamos un punto de encuentro entre las distintas partes que nos permite adentrarnos en el pensamiento del “otro”; debemos tomar al “otro” como un igual al “yo” y percibir las diferencias como posibilidad de enriquecimiento, dado que se necesita del “otro”, despreocuparnos de éste o dañarlo implica un ataque indirecto a uno mismo. Además, es la relación cara-a-cara lo que humaniza la interacción, debido a que en el rostro se refleja la vulnerabilidad del ser humano y al apreciarnos se hace evidente la responsabilidad que se tiene con el “otro”.

La relevancia de la teoría de Lévinas radica en que cotidianamente nos enfrentamos a la convivencia con los demás individuos, pues el “otro” es un espejo ante el que reflejamos nuestra presencia en el mundo; con ello sobreviene una responsabilidad de cuidado de “sí mismo” y del “otro”.

Aún hoy, los seres humanos pareceríamos habernos equivocado de camino al construir sociedades a partir de sistemas utilitarios, donde se ve al “otro” como un medio, mas no como un fin; de ahí la emergencia de retomar la propuesta del filósofo lituano, tanto en el quehacer personal como el profesional. Es importante que volvamos a confiar en ese “otro” que nos acompaña, revelándonos de manera mutua y abierta ante los demás como componente humanizante que es capaz de apelar a nuestro rincón más profundo de identidad y sensibilidad.

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“El pesimismo filosófico” - Por Enzo H. Rosso