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“USTED ESTÁ PARADO AQUÍ (POESÍA DEL AQUÍ Y AHORA)”, DE JULIETA NÚÑEZ

¿Quién sabrá el valor de tus deseos?

* Por Héctor Washington



Como parido en medio de tinieblas, como resultado de un ritual purgatorio cada vez más urgente, como un solsticio que alumbra tras el haz de tiniebla que deja un sol negro que fagocita toda calma, “Usted está parado aquí (poesía del aquí y ahora)” supone un nuevo acto de exorcismo de la poeta formoseña Julieta Núñez.

Concebido en medio de un proceso personal que requirió reconstruirse desde la orfandad más indecible, su tercer libro de poesía parece haber sido extraído de las mismas entrañas de la tierra, que demandó escarbar -capa tras capa- en medio de la oscuridad para dar con un puñado de versos que derramaran algo de luz sobre un cuerpo hastiado y un alma virulenta flotando en la corriente de su propia espuma.

Cada texto que compone este libro fue construido sobre un universo de canciones que horadaron los días y las noches más perpetuos, lejos de casa, de los afectos, de los vínculos más estrechos que construimos a lo largo del tiempo, lejos de ese propio espejo donde alguna vez supimos ver nuestro mejor y peor rostro al mismo tiempo.

Caminando decidida hacia un amplio collage heterogéneo -que es el reflejo mismo de nuestro interior-, alguien avanza luminosa hacia el universo misterioso de la muerte, la música, el caos, la mirada política del mundo… el aporte de Adrián Payton y Carlos Fontoura en la portada habla con voz propia.

Estamos parados aquí, es cierto, donde una mujer se reconstruye desde la tierra misma, cual golem, con la tenacidad de un Fénix: su mirada, su rostro, sus propias manos desencajan en ese peregrinar constante que es la poesía. La artista paraguaya Nina Ferreyra deja también su huella en el proceso, donde las mil y una Julietas que deambulan por el mundo devendrán finalmente en una, algo más sutil, menos combativa, “reconociéndose en comunidad con el otro”, como supo decirle a Cronopio en una amena charla.

Por donde sea que miremos, “Usted está parado aquí” está plagado de símbolos y señales de advertencia. Desde el prólogo de Julio Kaegi que nos anticipa a la Julieta poeta como médium entre las otras, las “Palabras para un Renacer”, donde escarbar la tierra, reencontrarse, rendirse, buscarse y vomitar la oscuridad tiene importancia cabal en este peregrinar, hasta un acróstico final que la retrata: BIbliotecaria, POeta, Libre, Amante, Revolucionaria.

Los dieciocho textos que componen este libro gritan la verdad mayúscula que los presenta como premisa ineludible, pero acaban cada vez más sutiles, como una plegaria recitada al oído, con la consabida calma de una confesión más honesta: “Los árboles respiran / mi deseo cándido / de naranjas y almas”; “Esta realidad / que me hace pequeña en limbo”; “Quiero en la última luna de julio / quebrarme en el trinar de pájaros”.
Así, cada verso del poema va desperdigando la duda, la pregunta más ingenua, la forma más palpable de la inocencia: “¿A quién salva la poesía? / ¿A quién salva toda esta gente?”; “¿cómo engendro el viento mudo? // ¿y si dejo que la luna desteja el ovillo / del laberinto de mi cabeza?”.

Y en todas las cavilaciones, en cada poema que compone este trabajo, sus dioses tutelares se infiltran sigilosamente apenas: Shakespeare, Castaneda, Luca, Cerati

“Cerati me acompañaba todas las noches. Él también decía que una de sus mejores canciones -‘En remolinos’- la escribió en sus peores momentos y que lo había salvado. Y yo me sentía muy identificada con él en todo su proceso creativo”, Julieta se confiesa.

Hace algunos años, luego de la edición de “Dynamo” (1992), Cerati declaraba:

“‘En remolinos’ es el tema favorito de nosotros. Es una canción de amor que navega entre la calma de la voz y el huracán de la música, del ambiente que se genera. En la letra quedó plasmada la idea de la posibilidad de soñar con un paraíso en medio de la tormenta. […] Habla de florecer, como la guitarra constantemente enviando información. Me basé en varias cosas al momento de transcribir esa sensación de calma en la tormenta. ‘Florecer mirándote a los ojos, perfección’ encierra eso mismo, la ternura luego de la violencia, el lugar perfecto que se puede encontrar en medio de la locura”.

En ese remolino permanente, parecen danzar los versos de este naufragio de la poeta en el que estamos parados ineludiblemente. Pero donde también reina la calma, en una ambivalencia perpetua de su pluma y una pulseada entre su vehemencia más primitiva y su reconstrucción más serena a partir de un puñado de cenizas.

Pero, como lectores, estamos también parados “en medio de la REVOLUCIÓN”, en “las piernas sudorosas de una prostituta”, “en la risa de un niño huérfano”, frente al “obrero que espera el colectivo”, “un pibe que jala Poxiran” y “la yuta del pensamiento”, en el costado justiciero más reaccionario de una poeta que se busca también entre los otros, en los pasillos interminables de un hospicio, en un puñado de pastillas que aplaquen todo el dolor del mundo que parió estos versos, que son también una confesión en medio de la noche: “Yo sólo quiero ser hábitat de ternura”… la ternura luego de la violencia, el lugar perfecto que se puede encontrar en medio de la locura, en mitad del remolino.

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JULIETA NÚÑEZ EN PRIMERA PERSONA

Julieta Noemí Núñez (Ciudadela, 06/10/87). Bibliotecaria, obrera de la palabra, performer. Publiqué “Cross en la mandíbula” (2017), “Bitácora del sol negro” (2021) y compartí mis escritos en varias antologías. Soy tallerista de “Les Borders” (grupo literario de la ciudad de Formosa) y mamá de Theo Xul.

Para adquirir “Usted está parado aquí (poesía del aquí y ahora)”: 3704-689936.

AGRADECIDA CON ESTA FAMILIA