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ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE LA CUENCA DEL PLATA AGASAJAN AL PROFESOR WALTER ROBLEDO

Donde crece lo que salva

* Por Héctor Washington



"En mis días mozos, / solía alegrarme por la mañana; / por la noche, lloraba; / ahora, que soy más viejo, / empiezo desesperado mi día, / pero bendito y sereno es su final". Hölderlin escribió estos versos probablemente desde la torre de Tübingen en la que decidió recluirse durante los últimos 36 años de su vida, desde 1807. Acaso desde esa enorme construcción a orillas del río Neckar, encerrado en esas cuatro paredes, el poeta romántico, sumido en su locura -o iluminación-, contempló como nadie su libertad, el paisaje y su enorme belleza en derredor, las aguas cristalinas y sus algas, el verde exterior y las pintorescas viviendas vecinas. En esas cuatro paredes, su clarividencia lo erigió como un autor esencial de las letras alemanas.

“Donde hay peligro, también crece lo que salva”, repite infinitas veces el profesor en Filosofía Walter Robledo a sus estudiantes, que guardan la cita de Hölderlin como estandarte y como verdad irrefutable.

De este tipo de enseñanzas está entramada cada clase que dicta, del contacto humano con los suyos, del conocimiento brindado desde la experiencia y la empatía que reparte a raudales. Ellos lo saben más que nadie y por eso lo agradecen en cada gesto, cada verso que les inspira su humanismo, desde donde imparte el saber universal que lo hace sentir libre -en esas cuatro paredes del aula- y contemplar, a cierta hora del día, la belleza indecible de las cosas.

ACÁ Y AHORA (Por Fiorela Franco)

No tenés que preocuparte por
el barro en tus zapatos todavía.
Aún sos muy joven.
Muy, muy joven.
Todavía tenés que aprender a no
salir corriendo cuando el amor
te acaricia las mejillas.
Todavía tenés que evitar imitar
a los más grandes,
aunque no te des cuenta.

Todavía sentís la magia veraniega
en tus hombros, como cada año.
Dejá de llorar por algo que
todavía no termina.
El mundo tiene las manos
cargadas con cosas para mostrarte,
vos seguís con las tuyas
manchadas con témperas baratas.
No te ahogues en años que
aún no perdiste.

Descansá tu cabello mojado
en tu almohada amarga, y
esperá el próximo episodio.

EL PROFESOR WALTER ROBLEDO SEGÚN SUS ESTUDIANTES EN LICENCIATURA EN FONOAUDIOLOGÍA

“¿Alguna vez sintieron el alivio de sacarse la mochila cuando está muy pesada? Bueno, así es tener clase con el profesor Walter Robledo. Es una persona con tanto para contar y tiene el cariño que requiere compartir. Más que un profe, es un amigo. Sus clases son tan cálidas, en las que aprendés, te reís y te sentís parte de algo. El profe Robledo, en su materia Antropología Cultural, nos enseñó desde el estudio del ser humano a través de la cultura hasta los autores con los poemas o frases de amor más delicados. Escucharlo contar sus diversas anécdotas es lo mejor que hay, también sus opiniones tan profundas en temas como el amor y la humildad. ¡Qué agradecida me siento de ser alumna del profe Robledo!”. [Fiorela Franco]

“Es una excelente persona y buen educador. Sus anécdotas y enseñanzas no se comparan con ningún otro profesor. Si fuera por mí, me gustaría tenerlo todos los años como profesor”. [Denise Báez]

“Sus clases son particulares, no sólo nos enseña sobre antropología cultural sino que nos da lecciones que nos sirven no sólo para el resto de la formación como futuros profesionales sino para la vida en sí. Sin dudas, es un profesor excepcional”. [Grecia Verón]

“Sus clases se sienten como un aliento y motivación a seguir adelante con el camino del estudio. Durante su tutela, uno aprende bastante y a la vez la pasa bien gracias a su voluntad, conocimiento y carisma para llevar a cabo su clase. Se siente la libertad de poder estar en su clase y las ganas de aprender gracias a su manera de explicar y acercarse a los alumnos”. [Tomás Vega]

“Es uno de los mejores profesores que nos pudo tocar. Sería un gusto tenerlo hasta que terminemos la carrera. Es uno de los pocos profesores que se pone en el lugar del alumno y lo alienta a seguir; es digno de destacar. Con sus historias te alegra las tardes y el alma, es una persona de un corazón grande y humilde. Apenas entramos a la universidad, ya nos hablaron maravillas de él, maravillas que están más que comprobadas. ¡Se merece todo lo mejor siempre!”. [Milagros Gómez]



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