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“EL PAISAJE QUE LLEVO”, DISCO SOLISTA DEL PIANISTA PIRANENSE JORGE MARTÍNEZ

Fotograma interior

* Por Héctor Washington



Como en un fresco que retrata fielmente la belleza del paisaje natural de su natal Pirané, el pianista Jorge Martínez despliega sobre un lienzo sonoro la maravilla de la sinestesia en las diez composiciones que integran su primer disco solista, que dio en llamar “El paisaje que llevo”: un puñado de sonidos, colores y aromas de la niñez que se conjugan en una amalgama perfecta de añoranza y misterio.

“Este trabajo -que es muy importante para mí- es como volver a homenajear un poco esos momentos, no solamente desde el punto de vista de los paisajes geográficos sino también de los paisajes sonoros, de algunas vivencias, algunos recuerdos”, confiesa en diálogo con Cronopio desde la ciudad de Córdoba, donde reside hace ya unas dos décadas.

De todo aquello que forjó en Formosa sus días pretéritos está hecho este disco: el caudal de sus ríos, el verde implacable de sus montes, el calor de la siesta y la música que lo acunó desde niño. Todo confluye en esas diez piezas de enorme sensibilidad que proponen un viaje al oyente por una fotografía intimista hecha de sonidos.

“Tiene mucho que ver con la música que yo escuchaba en ese entonces, con todas las influencias de nuestra realidad formoseña: tenemos el Paraguay, por eso quería hacer algunas guaranias, algunas polcas; y después también tenemos todo tipo de chamamé. Y eso siempre estuvo muy presente en las radios, en mi casa, en las fiestas populares, en los festivales… Era algo muy cotidiano. Y si bien es una música que yo nunca dejé de escuchar, luego de transitar por muchos proyectos artísticos de música argentina, quería en esta ocasión poder conceptualmente cerrarlo dentro de esas sonoridades”, explica el músico piranense, que a lo largo de su extensa carrera supo compartir proyectos con grandes exponentes de la música popular argentina, como Teresa Parodi, Ramón Ayala, Juan Falú, Hilda Herrera, Raúl Carnota, Suna Rocha y el Chango Spasiuk.

Martínez encaró finalmente este trabajo luego de pensarlo algún tiempo, aprovechando un impasse en sus proyectos colectivos, acompañando a cantantes, produciendo y haciendo arreglos para otros artistas, así como también en “MJC”, trío de música popular argentina que integra desde hace muchos años junto al bandoneonista Pablo Jaurena y al vientista Mauro Ciavatini, agrupación con la que editó cuatro discos y alcanzó el Premio Consagración Instrumental en el Festival de Cosquín 2013.

“Otra cosa que me impulsó bastante a hacer este trabajo solista fue un subsidio del INAMU que gané y me permitió decidirme a grabar este disco. Había muchas composiciones guardadas que no las había grabado todavía. Y aprovechando este empujón del subsidio, compuse nueva música para el disco especialmente. Así que hay algunas composiciones más viejas, algunas que ya había grabado con el trío incluso; pero la mayoría son composiciones originales que directamente se estrenaron acá”, amplía.

Siete composiciones creadas originalmente por el músico formoseño integran la lista de temas de “El paisaje que llevo”, más tres piezas clásicas de la música litoraleña para las cuales echó también mano en los arreglos y les otorgó un nuevo ropaje sonoro: “La calandria”, de Isaco Abitbol; “Mboy tatá”, de Eugenio “Tilo” Escobar; y “El tero”, de Ernesto Montiel y Blas Martínez Riera. “Formosa soy”, “Palmar y cielo”, “Bajo un lapacho de ausencia”, “Siesta en Pirané”, “Cruzando el Bermejo”, “Acordeón de papel” y “Ascensión y Bienvenido” completan el círculo de este peregrinaje por la reminiscencia de este artista local que logra componer de materia sonora cada fotograma interior que lo define desde su aliento primigenio.

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Hace unos veinte años que estás instalado en Córdoba. ¿Qué extrañás más de Formosa y de Pirané en particular?
- “Le puse este nombre al disco, ‘El paisaje que llevo’, haciendo referencia a mi etapa de infancia y adolescencia, cuando vivía en Pirané. De alguna manera, es como homenajear ese recuerdo. Y si bien uno extraña algunos momentos, tiene que ver más con esa foto de ese momento de las vivencias que yo tuve en ese entonces. En la actualidad, uno ya ha cambiado y el lugar también seguramente. Por eso me quedo con ese entonces. Por supuesto que se extraña jugar a la pelota en la vereda, los carnavales, ese calor, el tereré en la plaza, estar con la familia, con los abuelos… Es algo que se añora porque fueron momentos muy hermosos que uno de alguna manera los puede volver a traer con este trabajo artístico”.

“El paisaje que llevo”, ¿es un recreo que te permitís respecto del trío MJC?
- “Era como un caminito que se estaba dando un poco naturalmente. Yo venía siempre enfocado en distintos proyectos y trabajando con el trío también. Estuve mucho tiempo tocando tango; tocaba en el quinteto de Damián Torres y también acompañando a cantantes, acá en Córdoba estoy bastante activo con eso; o haciendo arreglos para otras agrupaciones. Y desde los últimos años, tenía mucha música propia que podía eventualmente poner en estos proyectos. Pero me parecía que había otras obras que estaban muy guardadas y que estaba bueno poder ‘sacarlas a la cancha’ en algún momento. Y en el caso particular de la música litoraleña, no es algo que yo pude profundizar mucho en este tiempo en los otros proyectos. Con el trío ya veníamos trabajando hace 17 o 18 años y cada uno está en sus proyectos personales, mis compañeros también han sacado discos y están en otros proyectos muy interesantes también. Y de alguna manera se me abrió el panorama para poder llevar a cabo este disco”.

Más allá de su riqueza auditiva, el título del disco es muy fotográfico, invita de entrada a lo visual. ¿Cuáles son los paisajes que llevás y das a conocer en este disco?
- “El título fue lo último que salió, pero estaba la idea hasta encontrar la frase. Los paisajes que puedo mencionar son los esteros, que no veo en otros lugares del país. Obviamente, los grandes ríos. Tenemos el río Paraguay cuando vamos a la Costanera de Formosa. Hay un tema en el disco que se llama ‘Cruzando el Bermejo’, haciendo alusión a cuando yo estudiaba acá en Córdoba y cada tanto volvía a visitar a mi familia; entonces era de alguna manera la entrada a mi provincia; o ‘Siesta en Pirané’; ‘Palmar y cielo’, porque también los palmares son un paisaje muy particular que cuando yo vivía en Formosa, era tan cotidiano que no le daba demasiada relevancia. Y al venir a vivir acá y al ir a visitar a mi familia cada tanto, volvía a encontrarme con ese paisaje y decía: ‘Che, ¡qué lindo que es este paisaje realmente!’. Ese verde, esos ríos, los palmares, los esteros… Entonces, también quería elevar estos paisajes, estas imágenes que me parecían muy lindas y muy importantes para homenajear en este disco”.

Hay también en el disco algunos clásicos de artistas como Isaco Abitbol, Eugenio Escobar o Ernesto Montiel. ¿Qué lugar tuvieron en tu formación o como escucha de tu parte exponentes como ellos?
- “La mayoría del disco son obras propias y todos son arreglos míos, ya sea de los clásicos o de las composiciones. Pero sí en algún momento quise incluir alguna música representativa de este género. Y ‘El tero’ y ‘La calandria’ son temas que me acompañan desde la niñez en esas versiones clásicas de los compositores. Siempre me llamaron la atención, siempre me gustaron muchísimo y me parecía que podía estar bueno hacer una versión en el piano. En general, en toda la música del litoral, la tímbrica del piano no es muy representativa. Siempre tenemos los acordeones, las guitarras, los cantores, que son más representativos. Hay pianistas que hacen este repertorio pero en un número menor. Y me pareció interesante trasladar algunos recursos de los fuelles o de estas versiones y readaptarlas al piano, sobre todo en esos temas, que resonaron mucho y que estaban en la oreja desde hace mucho tiempo. A ‘Mboy tatá’ lo conocí un poco más de grande. Y me pareció que estaba muy bueno poder pasarlo al piano y hacer una colaboración. Hay varios invitados en el disco. En este tema en particular, invité a un amigo cordobés, Matías Martino, que es pianista de Pedro Aznar y Maggie Cullen actualmente. E hicimos una versión de ese tema a cuatro manos. Así que, como para que me cierre un poco el balance del disco, hay obras propias, piano solo y algunos clásicos que quizá la gente los tenga más en el oído. Y también agregué algunas piezas con voces, con cantantes, en un par de canciones”.

En la concreción de este trabajo, fue de mucha ayuda el programa de fomento del INAMU. ¿Cómo evaluás la importancia de los organismos de la cultura para impulsar las obras artísticas?
- “Me parece importantísimo y fundamental, porque son programas que desde que yo estoy en la música, están vigentes. Tanto el INAMU como el Fondo Nacional de las Artes son organismos que están siempre brindando ayuda a los músicos, sobre todo a los músicos independientes. Y yo me pongo dentro de esa línea, por supuesto. Hay un montón de colegas que vienen laburando hace tiempo con proyectos hermosos y siempre esas entidades les han dado una mano grande, apoyando a la cultura, a proyectos artísticos que quizá sin esas ayudas no se podrían llevar a cabo. Hay tanto arte y tanta belleza al alcance que necesita esa ayuda, un poco para balancear con otros proyectos más masivos que están más en los medios y que tienen más llegada a la gente. Está bueno que estas otras también tengan su lugar, ya que a su vez ayudan a la variedad y a lo inclusivo dentro de los artistas del país. Yo tuve la suerte de ganar varias becas en el FNA y en el INAMU en varios proyectos en los que he estado. Con el trío, por ejemplo, alguna vez la hemos recibido, también en otra orquesta típica en la que yo trabajaba y en un quinteto de tango. Y ahora, en este proyecto solista. Ojalá que se mantenga eso siempre”.

A fines de 2022 te vimos por última vez junto al trío acá en Formosa. ¿Hay proyectos de presentar este nuevo disco también en aquí en la ciudad?
- “Ese encuentro estuvo muy hermoso. Sí, me encantaría presentarlo ahí en Formosa, aunque todavía no tengo nada concreto. La presentación oficial de este disco se hizo hace muy poquito, el 15 de junio, acá en Córdoba; y después lo presenté el 21 en Buenos Aires, en Café Vinilo. Ahora ya estoy craneando un poco en qué otros lugares lo puedo presentar. Y me encantaría hacerlo ahí en Formosa, esperemos que sea muy pronto. Si no es este año, será el año que viene, pero lo vamos a hacer de alguna manera. La presentación la hice en las obras de piano solo y después armé un ensamble, un quinteto con piano, guitarra, violín, contrabajo y percusión, donde presenté otras obras nuevas en ese formato que no están en el disco. O sea que presenté un adelantito también de algo que probablemente pueda grabar más adelante”.